El proceso periodístico de elDiario.es en colaboración con Univision Noticias nació por una pista espontánea de un hombre, está basado en múltiples entrevistas y recogió testimonios desde 2023 siguiendo los estándares más exigentes de la profesión. El cantante, que no quiso dar su versión, ha presentado ahora una querella contra elDiario.es, su director y otros cuatro periodistas
Julio Iglesias se querella contra elDiario.es, contra su director y contra cuatro de sus periodistas
Análisis - La querella de Julio Iglesias contra elDiario.es: falsedades y acusaciones sin fundamento
Julio Iglesias ha presentado una querella contra elDiario.es, su director y otros cuatro periodistas por publicar acusaciones de agresiones sexuales de extrabajadoras suyas tras una investigación de este medio con Univision Noticias. En el texto de la querella, el cantante cuestiona el proceso periodístico de los medios. Esta es la historia de cómo fue esa investigación.
A las 14:03 del 17 de enero de 2023, llega un mensaje a elDiario.es de un hombre que se identifica con un pseudónimo y asegura conocer de primera mano un caso “bien gordo” de MeToo –así lo define– relativo a un español relevante. No menciona el nombre de esa persona ni da pistas sobre quién es.
Cuenta que ha visto el Salvados emitido dos días antes en La Sexta sobre las acusaciones de abuso sexual contra Plácido Domingo y que le han llamado la atención mis palabras durante el programa. En un segmento de contexto que precedía los detalles de la investigación de Carola Solé y Eva Lamarca, yo decía que en España no había habido hasta esa fecha trabajos periodísticos sobre abusos equivalentes a los de los grandes medios en Estados Unidos, e insistía en los estándares y la diligencia con que el New York Times o la agencia de noticias AP habían investigado este tipo de casos tan graves y delicados.
El hombre que contacta con elDiario.es habla de manera explícita de que espera un proceso periodístico cuidadoso. En su primer mensaje, dice que no se trata de una información “que se pueda publicar mañana en un periódico”, sino que tiene detalles para “alguien que tenga la voluntad y los recursos de investigar el asunto”. “Ese alguien es a quien estoy buscando”, dice.
Ander Oliden, director adjunto de elDiario.es, lee el mensaje y ese mismo día se lo reenvía a Elena Cabrera, la redactora jefa de Cultura. Con la habitual precaución en la redacción ante los contactos espontáneos, Ander sugiere que “puede ser algo interesante” y que merece la pena hablar con esta persona. Después de una primera conversación telefónica, Elena le cuenta sus pesquisas. Sí que parece “algo interesante”.
La primera citaEl 31 de enero de 2023, Elena se cita con el hombre por primera vez en una ciudad que no es Madrid. La periodista sabe de qué se trata, pero apenas tiene detalles hasta ese encuentro.
El hombre le habla de exempleadas de Julio Iglesias que, según aseguran ellas, han sido víctimas de agresiones sexuales en años recientes (el cantante negó las acusaciones en un comunicado en enero de 2026). Le enseña mensajes y otra documentación, sugiere nombres y posibles pistas. Pero queda claro que ese contacto no equivale a tener una historia corroborada y publicable y puede que nunca suceda. El hombre duda entonces de que las mujeres que han pasado por el trauma que describe estén preparadas para hablar. Tal vez estén dispuestas si se sienten arropadas por otras que puedan haber tenido experiencias similares, pero la reportera debe buscarlas por su cuenta.
“Elena me contó la historia a principios de 2023, poco después de conocer las primeras pistas. Le dije que iba a ser muy difícil, pero que lo intentase. En aquel momento me parecía casi imposible que pudiéramos llegar a publicar”, explica ahora Ignacio Escolar, el director de elDiario.es. “Entonces solo teníamos un testimonio indirecto. Ni siquiera habíamos podido hablar con ninguna de las mujeres. Había un océano de por medio y me parecía muy difícil contactar con ellas y lograr que nos contaran lo ocurrido”.
En febrero de 2023, Elena empieza a rastrear a empleadas y exempleadas de las mansiones de Julio Iglesias. Tiene ya algunos nombres, busca fotos, lee artículos y libros sobre el cantante, algunos descatalogados que compra en Wallapop.
Elena encuentra información en perfiles en redes sociales. Por las interacciones –como mensajes y “me gusta”– empieza a darse cuenta de las relaciones entre personas y a recabar más nombres de mujeres que podrían ser potenciales entrevistadas. “No podía saber si tendrían o no un relato de abusos antes de hablar con ellas, pero cuando me hice una idea de cuál era el patrón, entonces pude identificar a las mujeres”, explica ahora la periodista.
Una vez que localiza a algunas de las mujeres que cree han trabajado para Iglesias o conocen las mansiones, Elena manda mensajes privados desde una cuenta con un perfil profesional que la identifica como periodista de elDiario.es. En los mensajes, según recalca ella al recordar el proceso periodístico, también se presenta como reportera de este medio antes de empezar a preguntar.
Cómo investigarDespués de casi un año de tarea, Elena identifica a más de 30 mujeres que han trabajado en las mansiones de Iglesias de República Dominicana, Bahamas, Estados Unidos y España. Entre ellas, cree que puede haber víctimas o testigos de abusos. Pero durante meses ninguna de esas mujeres acepta una entrevista formal, es decir, que pueda ser grabada y utilizada para la investigación.
Elena, que durante los dos primeros años sigue a cargo de la sección de Cultura a pleno rendimiento y se dedica a esta investigación casi siempre por las noches, conversa a menudo con Ana Requena, redactora jefa de género y responsable de las grandes investigaciones sobre violencia sexual publicadas por el periódico en los últimos años. Según recuerda Ana, hablan sobre cómo acercarse a mujeres que pueden haber sido víctimas de abusos. Se trata, además, de personas especialmente vulnerables por su situación económica, su juventud y su posición jerárquica. Desde el principio, es evidente la diferencia de poder entre una limpiadora veinteañera y uno de los artistas más ricos y mejor conectados del mundo.
Ana ayuda como experta en esta información especialmente sensible y empieza a investigar sobre legislación y asociaciones locales de empleadas domésticas con sus propios contactos en República Dominicana.
La llamadaDespués de varias conversaciones en la primavera de 2024, una mujer acepta contar su historia a cambio de que su nombre y apellidos no sean citados en el artículo. Elena habla por teléfono con ella una noche mientras en su casa en Madrid todos duermen y la mujer está dentro de su coche aparcado junto a un mar. Para los lectores, un día esa mujer será “Rebeca”.
La primera entrevista formal con Rebeca –es decir, la primera que se puede grabar y cuyo contenido se puede publicar– sucede la noche del 4 al 5 de junio de 2024 por videollamada.
Las entrevistadoras son Elena Cabrera y Raquel Ejerique, adjunta al director y veterana de las investigaciones periodísticas que destapó el caso del máster de Cristina Cifuentes en 2018. Esa entrevista es la primera de varias sesiones formales hasta la grabada en vídeo en octubre de 2025. Además, hay múltiples conversaciones de preguntas y repreguntas hasta el momento de la publicación, en enero de 2026. Desde la primera hasta la última entrevista, los detalles que cuenta Rebeca son los mismos.
Las entrevistasDesde la primavera de 2024, Elena Cabrera, Ana Requena y Raquel Ejerique trabajan como un equipo para entrevistar a las mujeres y cotejar si hay pruebas de lo que cuentan o contradicciones en sus testimonios. La primera foto de las tres trabajando juntas en la historia es de ese mayo.
En verano, entrevistan a otras mujeres, entre ellas a la identificada en la investigación con el pseudónimo de Carolina, extrabajadora que relata lo que considera explotación laboral. En el trascurso de toda la investigación, al final con más equipo, hablan con más de una docena de mujeres y hombres que han trabajado para el cantante. Estas personas son en algunos casos testigos de situaciones descritas por las mujeres que han contado abusos y en otros dan contexto general o detalles relevantes.
Pero en aquel verano sigue habiendo mucho camino antes de tomar una decisión sobre la publicación: las dudas de contar la historia incluso sin utilizar el nombre real, el miedo de las mujeres a lo que pueda hacer el afectado y el laborioso trabajo de comprobar algunos detalles clave de lo que dicen.
Raquel Ejerique empieza a elaborar un esquema de lo que llama la “trazabilidad” de la historia. Es un listado que incluye resultados de pruebas ginecológicas –una de las piezas de documentación que más llama la atención–, mensajes, visados y testimonios de otras personas.
Una de las prácticas esenciales, que desarrollamos después con nuestro socio editorial, Univision, consiste en entrevistar a personas a las que esas mujeres les contaron sus experiencias cuando ocurrieron. En algunos casos, se trata de amigos o de profesionales de la psicología que dieron consejos o tratamiento a las mujeres.
Hablar con estas personas es una forma de corroboración que formalizaron Jodi Kantor y Megan Twohey en su investigación sobre Harvey Weinstein y sobre la que escriben en su libro She Said: se trata de buscar “testimonios previos consistentes” de lo ocurrido que las mujeres dieran a otras personas poco después de los hechos relatados.
Las reporteras del New York Times explican que testimonios de este tipo sirven como prueba adicional en un trabajo periodístico sobre hechos en los que rara vez hay testigos directos o denuncias formales. Sirve de respaldo que la mujer haya contado lo que sucedió en ese momento a varias personas en un entorno privado y sin más intención que el desahogo.
Es habitual que en estos casos no existan denuncias policiales, especialmente en contextos donde, por el país donde ocurren los hechos o por el perfil de poder de la persona en cuestión, las mujeres tienen pocas expectativas de justicia.
“Las supervivientes recurren a los periodistas para obtener lo que creen que los tribunales les niegan, es decir, una audiencia justa. Verificar los hechos en el periodismo incluye, además, el derecho del acusado a responder. Antes de publicar, se le llama y se le da la oportunidad”, explica a elDiario.es Leigh Gilmore, profesora y autora de un libro sobre la historia del MeToo.
Gilmore recuerda que aunque en 2017 las redes sociales ofrecieron un desahogo para muchas supervivientes con la etiqueta de #MeToo, en Estados Unidos “los grandes casos que la gente conoce fueron revelados por periodistas: Julie Brown del Miami Herald publicó la historia de Jeffrey Epstein; los periodistas del Indianapolis Star publicaron la historia de Larry Nassar… Esa forma de practicar el periodismo –y ciertamente no todos los medios lo practican así– ofreció a muchas supervivientes la mejor oportunidad de presentar una historia verificada en el espacio público”.
La primera entrevista de elDiario.es con la fisioterapeuta que en el artículo se identifica como Laura sucede en enero de 2025. Elena la entrevista por primera vez de manera formal en dos conversaciones largas, una el 11 de enero y otra el 22 de febrero de ese año.
Las reporteras tienen más pistas y siguen investigando, pero queda trabajo por hacer y es necesario tener más ayuda fuera de España.
La alianza con UnivisionEl director de elDiario.es, consciente de la dimensión de una historia así, sugiere buscar otro medio periodístico internacional para compartir y completar la investigación.
El 11 de marzo de 2025, me llama José Precedo, adjunto al director de elDiario.es, y me pide que utilice mis contactos para buscar un medio en el mundo anglosajón que nos acompañe para completar y publicar la historia.
El 21 de marzo tengo la primera conversación formal con Federica Narancio y Esther Poveda, reporteras del equipo digital de Univision Noticias, ganadoras de prestigiosos premios periodísticos y con las que trabajé en Estados Unidos hace una década en ese medio cubriendo la política nacional, incluida la primera campaña presidencial de Donald Trump.
Lo que busca elDiario.es es un medio de mayor tamaño y de fuera de España, preferentemente de Estados Unidos, por su cercanía a la historia y sus estándares periodísticos. Cuando Federica, Esther y José Ángel Gonzalo, responsable del equipo digital de Univision, conocen más detalles, crece su interés por participar en la tarea periodística. Daniel Coronell, periodista de investigación y responsable entonces de la dirección informativa de Univision, se involucra y le da el respaldo necesario al trabajo editorial.
En junio de 2025, antes de firmar el acuerdo de colaboración con Univision, Elena viaja a República Dominicana y Bahamas para conocer en persona a algunas de las mujeres con las que lleva hablando a distancia durante más de un año. Hace más entrevistas y más contactos.
Para entonces está también en el equipo Izaskun Pérez, directora audiovisual de elDiario.es. Una noche, seguimos a distancia los movimientos de Elena con la localización del móvil compartida en vivo y así sabemos dónde está haciendo las entrevistas. Nos relata sus impresiones en directo y también los miedos de las mujeres al hablar de algo tan sensible que afecta a alguien tan poderoso.
La investigación conjuntaEse verano entra a trabajar codo con codo también el equipo de televisión de Univision, liderado por Gerardo Reyes, periodista de investigación y co-ganador del Premio Pulitzer a la mejor investigación cuando era reportero en el Miami Herald. El Pulitzer es uno de los muchos galardones de su carrera.
Al final del verano Univision ayuda a hacer más trabajo para completar la historia, repasando y complementando los testimonios y la documentación que ya tenemos. Gerardo y el resto del equipo encuentran más fuentes en una intensa labor de reporterismo y corroboración.
El equipo legal de Univision exige una comprobación de todos los datos disponibles, y también volver a entrevistar a las mujeres afectadas, un punto que cuesta semanas de negociación por tratarse de un asunto delicado. Las mujeres tienen que volver a compartir detalles desagradables y, en cierto sentido, revivir la historia que ya han contado varias veces a las reporteras de elDiario.es. Lo vuelven a hacer por videollamada con ambos equipos en septiembre.
A partir de entonces, el equipo editorial de elDiario.es y Univision hacen las llamadas, entrevistas y comprobaciones de manera conjunta. En las entrevistas, a menudo participan personas de los dos medios. En las pocas ocasiones en las que no es así, se comparten transcripciones, grabaciones y notas.
En octubre de 2025, los equipos de elDiario.es y Univision viajan juntos para volver a hacer entrevistas y grabarlas en vídeo. En ese momento, dos de las mujeres ya tienen sus propias abogadas.
Ante el temor que sienten al compartir su testimonio, dos de las entrevistadas son remitidas a una organización internacional de derechos humanos, Women's Link Worldwide. Las mujeres aceptan este asesoramiento legal por decisión propia y sin participación de los medios. Después de que esta organización hable con sus representadas al margen de los medios, las mujeres deciden emprender acciones legales y presentar una denuncia ante la fiscalía de la Audiencia Nacional en España poco antes de la publicación de la investigación periodística.
El doblaje para protegerLas abogadas de dos de las mujeres entrevistadas por elDiario.es y Univision establecen condiciones para las entrevistas en otoño ante las cámaras. Además de no utilizar su nombre y su imagen de manera reconocible, las mujeres no quieren que se difundan en público sus voces. Aceptan que se graben sus manos o su silueta, pero no quieren que se escuche su voz en los vídeos que se publiquen.
Las opciones de distorsionar la voz o utilizar inteligencia artificial no les convencen porque temen que sean reversibles o que el resultado tenga un aire turbio. Prefieren que sean mujeres reales quienes doblen su voz.
El equipo de Univision, con amplia experiencia en proteger en sus entrevistas a cámara a migrantes o personas vulnerables a la persecución y el acoso en contextos difíciles, busca a profesionales expertas en doblaje que pongan voz a los testimonios palabra por palabra y con la misma entonación de las grabaciones originales, incluidas las pausas, las dudas y los lloros que a veces interrumpen el relato. En los vídeos publicados se indica que se ha usado el doblaje para la protección de las mujeres.
Esta es una práctica periodística habitual para proteger a personas que pueden estar en peligro por dar su testimonio, como hizo el premiado medio estadounidense de investigación ProPublica en su reportaje sobre civiles asesinados por comandos de la CIA en Afganistán y en el documental que hizo después con The New Yorker, la propia Univision con entrevistas a trabajadores explotados en una planta de patatas en Texas, o el periodista español Antonio Pampliega en su pódcast sobre el narcotráfico en la Costa del Sol. Es el estándar para la radio pública de Estados Unidos NPR para proteger a víctimas de la violencia or simplemente empleados que hablan sobre sus empleadores. En los últimos meses, productores de la radio de la BBC han prestado su voz a testimonios de iraníes que siguen en su país.
El doblaje y el uso de imágenes desenfocadas son las prácticas que recomienda la BBC en su código de estándares periódisticos para proteger a las fuentes: “Cuando el anonimato es esencial, las imágenes se deben desenfocar en lugar de pixelar, y las voces se deben doblar en lugar de distorsionar técnicamente, ya que tanto la pixelación como la distorsión técnica se pueden revertir”, dice el código.
Las entrevistas completas con las mujeres protagonistas, como las anteriores, están grabadas y transcritas. Se trata de entrevistas extensas. Las que hace Gerardo en cámara a Rebeca y a Laura duran unas tres horas cada una.
Durante el viaje de ambos medios, los equipos hacen más entrevistas, también con extrabajadores hombres, entre ellos algunos que han denunciado al cantante por disputas laborales. Los extrabajadores cuentan haber recibido insultos y se quejan de situaciones que describen como abuso laboral. Comparten su documentación de esos procesos legales y los equipos entrevistan a uno de sus abogados.
No se paga por informaciónNi las mujeres piden dinero a los medios a cambio de su testimonio ni elDiario.es ni Univision se lo ofrecen. La publicación Okdiario aseguró hace unas semanas que “el entorno” de Julio Iglesias tiene “pruebas” de que “se ofreció dinero a varias empleadas” para que declararan en su contra. Las periodistas encargadas de la investigación recalcan que eso no sucedió.
“Nunca he ofrecido ni dinero ni ninguna compensación de tipo alg