Harald V de Noruega siempre dijo que la abdicación no entraba en sus planes, pues aseguraba haber “hecho un juramento al Parlamento” que duraba “toda la vida”. Y así lo ha mantenido hasta su muerte este 28 de agosto, a los 89 años, aunque en abril de 2024 anunciara que iba a reducir sus actividades de forma permanente y tuviera que ceder el testigo del reinado cada vez con más frecuencia al hasta ahora príncipe heredero Haakon, ya el nuevo rey de Noruega, que ha hecho las veces de regente siempre que se le ha necesitado por las bajas médicas de su padre. La última vez, desde que el pasado 17 de agosto el monarca fue hospitalizado por una anemia que se complicó con una infección bacteriana. Fue ayer cuando la casa real noruega informó de que el estado del rey era “muy grave”.
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