Conforme pasan los días, las inconformidades entre los suspirantes morenistas a las gubernaturas se intensifican y cobran tintes de rebelión.
En Nuevo León, lo que comenzó como un tibio desacuerdo de una de las corcholatas, Tatiana Clouthier, se convirtió en todo un bloque decidido a hacer que el partido baje a la ungida “coordinadora”, Clara Luz Flores.
La hija de Maquío advirtió que a ella no le vengan con premios de consolación, como a Andrea Chávez, en Chihuahua, a quien la ‘contentaron’ con la candidatura a Juárez –lo cual Tatiana criticó, pues ni siquiera había salido la convocatoria a la contienda interna por los municipios–, y fue contundente: “No andamos buscando consuelo, estamos cuestionando la manera en que se hizo la medición”, sobre todo al no haber ponderado los negativos, que Clara Luz tuvo de sobra.
Lo riesgoso para la dirigencia morenista es que la Tía Tatis no está sola, sumó a su causa a los otros aspirantes inconformes, Waldo Fernández, Andrés Mijes y Blanca Judith Díaz. Tras reunirse a complotar en un restaurante en Nuevo León, Clouthier dijo que “no aceptamos de ninguna manera” un perfil como el de Clara, y exigen que la historia de quien sea abanderada “no esté manchada”, en referencia a su vínculo con la secta NXIVM, entre otras ‘manchas’.
La presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, pronto reviró a los insurrectos que el método de las encuestas “nació de la idea del compañero López Obrador, es parte de nuestros estatutos y se debe respetar”. Va a necesitar más que eso la dirigente para aplacar los ánimos.
Entre algunos cuadros guindas cunde la percepción de que Morena eligió a Clara Luz porque quiere perder, “hay el sentimiento de que se entregó ya el estado a otros partidos”, lamentó Mijes. La pregunta sería, ¿para beneficiar a quién, al góber emecista Samuel García? ¿Al PRIAN y su candidato Adrián de la Garza? Y sobre todo, ¿a cambio de qué, de votos opositores en las reformas constitucionales?
Al ruido especulativo abona la aparente contradicción de versiones en MC. Por un lado el mandatario estatal aseguró que su esposa, Mariana Rodríguez, la que tendría más posibilidades de ganar la gubernatura según todas las encuestas, “no está en esa ruta”, pues está concentrada en su embarazo y pensando sólo en ser mamá de tres niñas. Pero Mariana respingó y sí dejó abierta la posibilidad de contender, al advertir que “en diciembre sí estará (en esa ruta)”.
¿Qué ganaría el matrimonio fosfo fosfo con hacerse a un lado, siendo Mariana la mejor posicionada? Para empezar, impunidad para las presuntas corruptelas de Samy, que son varias y cada vez surgen más.
Pero el problema para Morena –y para Sheinbaum– es que la rebelión no sólo es interna y no se circunscribe a Nuevo León, tiene varios frentes abiertos donde entra en juego la inconformidad, y la fuerte presión, de uno de los aliados, el PT, pues el otro, el acomodaticio Verde, ya está muy contento de haber conseguido su botín de candidaturas.
Michoacán es el otro dolor de muelas de Morena. Ahí, el suspirante perdedor Raúl Morón tiene a su favor estar respaldado por el PT. El senador, inconforme con la designación del exfiscal Torres Piña, anda deshojando la margarita y anticipó que tomará una resolución en la última semana de noviembre, confiado en que al menos el petismo se mantiene firme en apoyarlo. Ya lo dijo el impetuoso y desafiante coordinador de los diputados federales rojos, Reginaldo Sandoval, que su partido nombró a Morón “coordinador estatal de afiliación, y nosotros lo mantenemos”, porque “es un hombre auténticamente de izquierda, con principios, justo, razonable, libertario y luchador”.
Pero el PT no abandona la idea de ir en coalición con Morena, sólo que insiste en que “hagamos una medición definitiva en el caso de Michoacán para que todos vayamos juntos”. Lo que quieren es “la posibilidad de carear, de medir con una encuesta científica que ellos (los de Morena) no controlen”. Ah, y no sólo en Michoacán, piden eso también para Zacatecas, Colima y Nuevo León.
Pero Ariadna, la envalentonada dirigente morenista, no sólo le respondió, sino que hasta peluseó a Reginaldo y le dejó en claro que ignorará sus exigencias. “Nosotros nos entendemos con la dirigencia del PT y no compartimos las afirmaciones del diputado”, le soltó con un tono sobrado.
Hay inconformidades en otros estados, pero Zacatecas sería el tercero con reclamos más álgidos. Ahí, la senadora petista Geovanna Bañuelos es la que más amenaza la estabilidad cuatrotera, aunque también está el diputado Ulises Mejía. Cómo estarán las cosas que con ellos dos hasta el líder naranja, Jorge Álvarez Máynez, ha estado coqueteando, y aunque no se descarta él mismo como candidato, confesó en entrevista con Fórmula que está “en diálogo con ellos para que armemos un bloque, un frente progresista”. Vaya, vaya…
Las cosas se le complican al partido en el poder, y los llamados de la dirigencia morenista, e incluso los exhortos de la presidenta Sheinbaum de que ‘lo importante es el proyecto’ y que ‘los intereses personales no deben afectar la unidad’ y bla bla bla –en alusión a los “ambiciosos vulgares”, como decía el patriarca– no están funcionando, así que deberán poner en marcha un plan B para sofocar semejante rebelión.