El primer ministro de Canadá, Mark Carney, propuso ante el Parlamento Europeo estrechar la cooperación con la Unión Europea (UE) en minerales estratégicos, defensa, inteligencia artificial, energía, tecnología espacial y sistemas de pago.

El acercamiento ocurre en medio de la disputa comercial con Estados Unidos.

Ottawa abandonó en agosto las negociaciones con Washington al considerar inaceptables sus condiciones. Estados Unidos impuso después un arancel de 50% a productos canadienses y Canadá respondió con gravámenes equivalentes sobre importaciones estadounidenses por 27 mil 600 millones de dólares canadienses, en vigor desde el 8 de septiembre.

Carney no mencionó a Estados Unidos en su discurso.

Ante los eurodiputados planteó que la seguridad nacional también depende de contar con suministros propios o diversificados de semiconductores, minerales procesados y vacunas. Advirtió que Canadá y la UE dependen de un solo proveedor en varias de esas áreas.

Rechazó que el acercamiento busque formar un bloque de poder frente a Estados Unidos o China. "No propongo un tercer bloque para convertirse en rival de grandes potencias, solo con mejores modales", dijo.

El planteamiento siguió a la oferta que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo la víspera: que Canadá sea el primer "miembro asociado" de la UE. Los eurodiputados la recibieron con una ovación de pie.

El presidente Donald Trump calificó la iniciativa de "ridícula" y advirtió que impondría "aranceles muy serios" o dejaría de comerciar con Europa en varios sectores si considera el acuerdo un “acto hostil”.

Un estatus que no existe

Los tratados de la UE no contemplan la figura de "miembro asociado". No están definidos los derechos ni las obligaciones que implicaría, ni existe un procedimiento para crearlo. Cualquier acuerdo de este tipo tendría que ser aprobado por los 27 Estados miembros.

El tratado de libre comercio entre Canadá y la UE, firmado hace una década, todavía se aplica de manera provisional porque solo 17 de los 27 países miembros lo han ratificado.

Horas después, Carney aclaró que "miembro asociado" es un término europeo y que para Canadá lo importante es el contenido del acuerdo. Descartó buscar la membresía plena.

La oposición conservadora advirtió que el acuerdo podría implicar una cesión de soberanía y exigió someterlo a voto en el Parlamento canadiense.

Más allá de la UE

La estrategia no se limita a Bruselas. La víspera del discurso, Carney se reunió en Liverpool con el primer ministro británico, Andy Burnham, con una agenda casi idéntica. Von der Leyen ofreció además a Canadá integrarse a un futuro Consejo Europeo de Seguridad, junto con Reino Unido y Noruega.

Canadá es ya el primer país no europeo admitido en SAFE, el programa de financiamiento de defensa de la UE, dotado con 150 mil millones de euros.

Ambas partes buscan resultados concretos para la cumbre de Montreal, en octubre.