A pesar de las resistencias del Gobierno de España, la crisis de Ceuta es ya un asunto formalmente europeo y lo es para situar a Marruecos en el centro del debate. Impulsado por el PP español, el Partido Popular Europeo (PPE) ha trasladado a las instituciones comunitarias un asunto que incomoda especialmente al Ejecutivo de España y que se puede resumir en un punto: hasta dónde está dispuesta a llegar la UE a la hora de señalar la responsabilidad de Rabat en la avalancha de 80.000 personas sobre la ciudad autónoma española el pasado 30 y el 31 de julio.
Tan evidente es que el centro del debate está ahí que el propio reino alauí ha querido colarse en el Parlamento europeo vía correo electrónico para presionar a un grupo de eurodiputados, comprometiéndose a asumir el retorno de los 10.000 emigrantes que llevan mes y medio en suelo español.
Los populares no solo apuntan al Gobierno marroquí cuando hablan de "guerra híbrida", sino que abren la puerta a preguntarse si el comportamiento de Marruecos en esta crisis es propio de un país considerado socio de la Unión Europea: "Toda declaración que cuestione la soberanía española es inaceptable e incompatible con las obligaciones de un país socio", se preguntan el PP en una resolución sobre Ceuta que se ha colado en medio de uno de los plenos más importantes del año en el Parlamento Europeo: el debate sobre el estado de la Unión (Soteu), una cita anual relevante con el añadido de que corresponde a la mitad del mandato de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
En sentido contrario, desde los socialistas el planteamiento es otro: ¿está el PPE dispuesto a aprobar una resolución que señala a Marruecos solo con el apoyo de los grupos de extrema derecha y rompiendo la mayoría que sostiene al Gobierno comunitario (PPE y S&D)? No sería la primera vez, pues esta mayoría alternativa —conocida como mayoría Venezuela— es cada vez más recurrente, y no solo para aprobar resoluciones, sino también leyes. De hecho, el nuevo Reglamento europeo de retornos fue aprobado en junio por la suma de las derechas con la oposición de liberales, socialistas e izquierdas.
El PP quiere que la Eurocámara pida a Marruecos "que asuma sus responsabilidades como socio de la UE"
Así que el choque doméstico entre el Gobierno y el PP a costa de Ceuta ya está instalado en Europa, como también se pudo visualizar la semana pasada con la visita del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, y la ronda del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Los argumentos escuchados a Dolors Montserrat (PP), Iratxe García (PSOE), Estrella Galán (Sumar) y Jorge Buxadé (Vox) -entre otros- bien podrían haberse escuchado en el Congreso de los Diputados, pero con el agravante de que lo que se dice en Estrasburgo no solo apela al Gobierno de España, sino también a las instituciones europeas. Al fin y al cabo, la gestión de las fronteras exteriores de la UE es un asunto europeo, le guste o no al presidente del Gobierno de España.
La bronca está servida. De un lado, la defensa, incluso agradecimiento, que Pedro Sánchez y sus ministros han hecho de Marruecos condiciona la posición de sus eurodiputados, que apelan a la "contención" y a la "responsabilidad" para no tensionar las relaciones con el vecino del sur. En esa línea se está comportando Rabat, muy alineado con la posición del Gobierno español. Del otro lado, el PP no solo quiere que el Parlamento Europeo apele a la respuesta coordinada de Bruselas e inste al Gobierno de España a incrementar los recursos, sino que busca señalar la responsabilidad de Marruecos y acelerar la devolución de los inmigrantes que aún permanecen en la ciudad autónoma.
Temor en el PSOE a que el debate de Ceuta en el Europarlamento complique aún más la posición de Sánchez
Ana SánchezLos eurodiputados debaten hoy y votan el jueves la "situación" en la ciudad autónoma y la "protección de las fronteras exteriores de la UE" con el antecedente de 2021, cuando condenaron a MarruecosEn su argumentación para llevar ese debate a Estrasburgo, los populares se agarran al antecedente de 2021, cuando se produjo una avalancha similar, aunque de menor cuantía (10.000 personas), y el Parlamento Europeo respondió con una resolución de rechazo explícito a Marruecos por usar el control fronterizo, la migración y, en particular, a menores no acompañados. Los eurodiputados del PP, Vox y PSOE votaron a favor, y los españoles de la izquierda radical se abstuvieron, pero todos coincidieron en sus intervenciones en señalar con mayor o menor intensidad a Marruecos.
"Romper relaciones con Marruecos es completamente insensato, hace falta sentido común", reclaman en el PSOE
El socio marroquí y el efecto llamadaLas cosas hoy son distintas, el elefante en la habitación es Marruecos. La resolución que propone el PP, que consta de 16 conclusiones o peticiones, presenta desde el título la idea de que lo sucedido en Ceuta es un "ataque híbrido" y subraya "la instrumentalización de los migrantes" y la "necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la UE". El punto más conflictivo es el 14. En él, la propuesta de los populares pide a las autoridades marroquíes "que asuman sus responsabilidades como socio clave de la Unión Europea y que cumplan sus compromisos" en materia de gestión de fronteras, retorno y cooperación migratoria. Además, subraya que "dicha asociación" debe basarse en el respeto incondicional de la integridad territorial de los Estados miembros como "condición innegociable".
La pregunta que se hacen en el PSOE es hasta dónde quiere llevar el PP este señalamiento de Marruecos. Desde el grupo socialista se recuerda que el vecino del sur es el segundo socio comercial de España después de la UE y se insiste en que la solución a esta crisis hay que buscarla en la diplomacia. "Romper relaciones con Marruecos es completamente insensato, hace falta sentido común y diplomacia", explican, antes de recordar que "nadie atacó a Italia o a Grecia cuando hubo situaciones críticas en Lampedusa o Lesbos".
Estamos faltando al respeto a Marruecos
José Antonio ZarzalejosCuando el jueves comparezca Pedro Sánchez en el pleno del Congreso, todos nosotros, incluidos los ceutíes, seremos culpables de la invasión de la ciudad autónoma. Y, además, habremos cometido el gravísimo error de faltar al respeto a MarruecosEn este sentido, en la resolución del PP hay otro aspecto que incomoda en Moncloa, y es el respaldo a la carta firmada a primeros de agosto por veintidós jefes de Estado y de Gobierno rechazando "los cruces masivos incontrolados y la instrumentalización de la migración", e interpreta que este tipo de acciones alimentan el efecto llamada en la medida en que las entradas ilegales puedan convertirse en una estancia legal. "Tal percepción alienta nuevos intentos y socava la confianza en la política migratoria común de la Unión. A este respecto, las políticas nacionales, como las regularizaciones masivas, no pueden adoptarse sin tener en cuenta sus repercusiones en los demás Estados miembros, en el espacio Schengen y en el conjunto de la Unión", explica.
La resolución planteada por el PP se votará este jueves y todo apunta a que contará con el rechazo de los socialistas, siempre molestos cuando el PP eleva a Bruselas o Estrasburgo las polémicas nacionales. No obstante, en este caso no se trata estrictamente de un debate español, pues las fronteras españolas lo son también de la UE y en Europa esto se mira con especial atención, como sucedió con las crisis de este tipo que se han producido, aunque en menor cuantía, en Italia, Grecia, Polonia o Finlandia.
Si el posicionamiento sobre Ceuta se aprueba sin el respaldo de los socialistas, quedará demostrado que las políticas de migración y asilo son uno de los asuntos más divisivos, si no el más, de la política europea.