En mi columna de la semana pasada, cometí un error garrafal. Estaba leyendo los “PRE” criterios de política, de principio de año, y no el documento entregado por Hacienda a Diputados (Criterios de política Económica; disponible en https://www.ppef.hacienda.gob.mx/es/PPEF2027). Luego me enteré por la columna de Macario Schettino y otros, que el documento de SHCP también se publicó tarde; de cualquier manera, probablemente no podría haber dicho nada sobre ese documento. De cualquier forma, ruego una disculpa a mis lectores por cualquier confusión que mi escrito les haya causado.

Sin embargo, es interesante leer que no cambian muchos de los supuestos optimistas de los precriterios que la Secretaría entregó a los diputados a principios de año. Vaya, no hay ya las alusiones al “boom” derivado del Mundial de Futbol que no se materializó, pero SHCP tiene un pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.8 por ciento a tasa anualizada. “La recuperación generalizada de la actividad en el segundo trimestre proporciona la base para este resultado” (pág. 13). Quizá el optimismo no debería derivarse solamente de la mítica golondrina que no hace verano. Tendría que construirse sobre algo más sólido. Hay esperanza: la misma página 13 del reporte dice que la economía de los Estados Unidos se expandirá 2.3 por ciento durante el 2026. Ese sí es un motivo de optimismo. El problema, quizá, es que está cambiando la composición de los sectores que dirigen el boom manufacturero. La página 13 del reporte dice que “Ese crecimiento se sustentará en la inversión asociada al desarrollo de la inteligencia artificial, en semiconductores, centros de datos y equipo de cómputo”. Esas son industrias en donde México no tiene un valor agregado alto. El impulso probablemente será mayor para China, por su peso en componentes críticos como semiconductores. Es posible que la estructura económica que traducía incrementos en el PIB americano en expansión mexicana en dos o tres trimestres, esté cambiando irremediablemente, y la elasticidad del PIB mexicano al PIB americano podría reducirse.

Ojalá la inteligencia artificial sea una buena noticia para México, como ocurre en Estados Unidos. The Economist reportó recientemente que la creación de empleos en Estados Unidos se ve positiva (“Se pospone el apocalipsis laboral. Un boom de empleos IA está aquí”, 4 de septiembre de 2026). “La brecha de empleo en el grupo etario de 20 a 24 años y la tasa de desempleo general están en el valor mínimo en décadas”. En ocupaciones de cuello azul relacionadas con IA, como contratistas eléctricos, aire acondicionado y plomería, construcción de sistemas eléctricos, construcción comercial y manufactura de equipo eléctrico, los empleos americanos han subido en 320 mil plazas más de lo que sugerirían los números amplios de tendencia manufacturera y de construcción. También se ven incrementos en ocupaciones científicas y profesionales en los Estados Unidos, e incrementos en la productividad. Ojalá que México pueda subirse a esa ola.

El defecto del informe es que no da credibilidad de sus programas de consolidación fiscal, como ha declarado el Dr. Abraham Vela Dib, profesor del ITAM. El gobierno no podrá seguir gastando dinero sin reorientar prioridades. Una reducción del gasto de 2.5 por ciento del PIB es lo mínimo con lo que podrían lograr credibilidad.

El economista Sergio Negrete Cárdenas, a través de su espacio en Substack, explica las prioridades presupuestales: Mientras que las pensiones para adultos mayores tienen 543.5 miles de millones, “Salud Casa por Casa” tiene apenas 5 mil millones. En el rubro de inversiones los nuevos trenes pesan 150.9 miles de millones, y las obras hidráulicas de CONAGUA apenas tienen 22 mil 761 millones. Hay 255 mil 529 millones para Pemex, y apenas 61 mil millones para la CFE.

De lo que no habrá escasez, será de accidentes judiciales y legislativos. La Corte no para con gafes y errores. Las ocurrencias legislativas continúan; un buen amigo, cabildero de la industria privada, me dijo ayer que todos los días que lee el Diario Oficial se va de espaldas con proyectos de ley, orientados a extraer rentas del sector productivo. La Asociación Mexicana de Bancos lleva ya un rato advirtiendo que los cambios en el poder judicial son un impedimento serio a la nueva inversión privada, que nos ayudaría a adaptar nuestra estructura productiva a un mundo que está cambiando aceleradamente. Cualquier optimismo se eclipsa con el desorden institucional actual.