David Fernández (Madrid, 1975) ha escrito una biografía irreverente de Isabel Díaz Ayuso que reconstruye con grandes dosis de información y acidez sus primeros pasos en política, su llegada a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 2019 y su proclamación como símbolo de la derecha nacional tras aplastar a sus enemigos en el PP, lograr una mayoría aplastante en 2023 y liderar la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. El autor de Ayuso: Zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid (Editorial Libros del KO), que pasó por la redacción de El Confidencial y actualmente publica en Infobae, bucea en la trayectoria de la dirigente madrileña, en sus éxitos y en sus escándalos, para firmar un trabajo de investigación sobre la política de bajos vuelos que alimenta los engranajes de esta democracia.
PREGUNTA. Cuentas en el libro que, cuando Isabel Díaz Ayuso era militante de Nuevas Generaciones, propuso soltar un cerdo embadurnado de grasa y con mensajes antisindicales en una manifestación del 1 de Mayo. ¿Hasta qué punto explica este episodio una forma de entender la política?
RESPUESTA. Bueno, yo conocía a Isabel Díaz Ayuso por mi trabajo como periodista. Pero en este libro he intentado hacer un retrato de ella más profundo a través de 178 personas que la han conocido en algún momento de su vida. Me llamó la atención que, en su mayoría, estaban sorprendidos de la trayectoria de alguien que veían como una militante de cuarta fila. Y muchos recordaron precisamente ese episodio, que habla de la Ayuso de entonces, disparatada, alocada, sin filtros. Luego, obviamente, ha ido evolucionando. Pero lo del cerdo es una anécdota que define bien sus inicios.
P. Después de hablar con tanta gente, ¿quién dirías que es realmente Ayuso?
R. Diría que no le gusta la política. Se mete en política porque ve una forma de vida, una forma de tener ingresos. Se supone que la gente se mete en política para mejorar y cambiar la vida de sus ciudadanos. Esa es la definición romántica. Pero Ayuso no tiene grandes discursos ni abre grandes debates sobre educación concertada, sobre fiscalidad, sobre cómo reducir las listas de espera… Descubrió que si eres disciplinado y leal, puedes llegar lejos. A eso se sumaron golpes de fortuna en momentos clave de su vida que la han convertido en quien es hoy en día.
P. Pero también cuentas que era una persona muy involucrada en la vida del partido.
R. Francisco Granados dijo que, para estar en política, hay que saber, pero sobre todo hay que estar, y que Isabel Díaz Ayuso estaba. Iba los miércoles a la sede para ver a Esperanza Aguirre; si había que organizar un acto, se ponía la primera; si había que ir al País Vasco a apoyar a María San Gil, iba… Había una ambición evidente.
Portada del libro 'Ayuso: Zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid'.P. ¿Cuáles son esos golpes de suerte que, a tu juicio, la catapultaron a la primera línea de la política?
R. Primero, un joven Pablo Casado que la conocía habló de ella y la propuso como asesora. Luego, otra persona del equipo de Esperanza Aguirre vio que Ayuso estaba destacando y propone meterla en las listas de 2011. Después se hace muy amiga del entorno de Cristina Cifuentes y vuelven a contar con ella en las listas de 2015. La nombran viceconsejera de Presidencia y Justicia en 2017. Y, en julio de 2018, Casado ganó las primarias del PP a Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.
P. Luego llegaron las elecciones autonómicas de 2019. Recuerdo dos intervenciones de Ayuso en La Sexta, cuando Génova estaba buscando candidato. Se convirtió en una figura del PP con esas apariciones.
R. En ese momento era secretaria de Comunicación del PP nacional. Esas dos intervenciones que tuvo ante la periodista Mamen Mendizábal se viralizaron. Yo la entrevisté a raíz de aquello. Se dijo que era la nueva Rafa Hernando, el dóberman del PP. Ella decía que ya estaba harta de ser una militante de cuarta fila y que pensaba aprovechar la responsabilidad que le había dado Casado. Génova analizó la situación. El mejor resultado que le daban sus encuestas era 22 escaños. El PP iba a ser cuarta fuerza, por detrás de PSOE, Ciudadanos y Más Madrid. Mucha gente no quería presentarse. Estaban dispuestos Ángel Garrido y Antonio González Terol, pero Casado y Teodoro García Egea no se fiaban y preferían colocar a alguien de su confianza. Hubo gente que les dijo que era una locura apostar por Ayuso, que no tenía nivel suficiente. Pero Génova apostó por ella, puede que precisamente por eso. Al final sacó 30 diputados. Fue el peor resultado de la historia del PP en la Comunidad de Madrid, pero quedó segunda y Ciudadanos y Vox la hicieron presidenta. Ahora Ignacio Aguado [exlíder de Ciudadanos] va diciendo por ahí que fue la peor decisión de su vida.
P. Aseguras en el libro que todo el mundo la ha subestimado. ¿Quién se equivocó más?
R. Casado, sin duda. El principal motivo por el que decidió que fuera la candidata del PP a la Comunidad de Madrid fue que la consideró alguien de su confianza, una amiga íntima. Va a ser disciplinada, pensó. Hay que tener en cuenta que en Andalucía estaba Juanma Moreno Bonilla y, en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y ninguno de ellos había apoyado a Casado en las primarias. Casado quería tener un varón de su confianza. Pero las cosas cambiaron cuando Ayuso llegó al poder. Todo el mundo coincide en que el fichaje de Miguel Ángel Rodríguez, en 2020, fue un punto de inflexión. Ahí ya demostró Ayuso que tenía sus propias ambiciones y cambió el discurso. Lo que era una amistad estrecha se convirtió en una guerra civil.
Crónica de un desengaño: el final de Algarra, susurrador de Ayuso y mesías de los Pocholos
Ignacio S. CallejaLa crisis desatada en el Gobierno de Ayuso tras la salida del consejero de Educación ha dejado al descubierto las rencillas internas y el poder e influencia que acumuló Antonio Castillo Algarra, un personaje casi anónimo hasta la fechaP. También sostienes que es una persona sin discurso, solo guiada por la ambición, pero ¿cómo es posible entonces que se haya convertido en la dirigente del PP más valorada? En una política como la actual, tan fragmentada, gobierna con mayoría absoluta.
R. Digamos que se han juntado varios condicionantes. Ayuso le dice a Miguel Ángel Rodríguez en una reunión: "Oye, mira, yo quiero tener proyección nacional". Y Miguel Ángel Rodríguez, que tiene un talento inmenso y es un gran manipulador, decide que el rival de Ayuso tiene que ser Pedro Sánchez, que es una de las personas más odiadas de este país. Se juntó Ayuso, una política con ganas de aprender y con mucha ambición, y alguien como Miguel Ángel Rodríguez, que sabe manejar esto. Se ha formado una simbiosis perfecta. Y luego hay otro factor y es que la Comunidad de Madrid ha multiplicado por cuatro el presupuesto de publicidad institucional y eso hace que muchos medios de comunicación repliquen el discurso que quiere Ayuso. La dirigente que empezó en 2019 se ha convertido en un animal político y en un referente de la derecha, con ambiciones de ser presidenta nacional.
P. ¿No ha contribuido el Gobierno de España a crear esa figura? Moncloa y la izquierda en general la han convertido en su obsesión. Da la impresión de que Ayuso genera más odio entre el electorado socialista que Feijóo.
R. Bueno, Ayuso lleva muchos años construyendo una marca. Ha convertido la provocación en un argumento político. Se está construyendo una marca transnacional en el espacio de la derecha como líder conservadora sin complejos. Y sus rivales caen en la trampa porque criticarla es amplificarla y victimizarla, y ella lo sabe. Ha jugado muy bien sus bazas. También se ha rodeado de un muy buen equipo.
La batalla por Madrid: qué está pasando entre PP y Vox
Esteban HernándezLa semana ha traído varias novedades en el ámbito de las derechas, en especial esa suerte de armisticio entre Feijóo y Abascal. Pero continúa existiendo fricciónP. Tras dejar El Confidencial estuviste trabajando durante dos años en la Empresa Municipal de la Vivienda, que depende del Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP. ¿Cómo se ve desde dentro del Partido Popular o de instituciones de su entorno a Ayuso?
R. En la política hay mucho fariseísmo. En el PP hay un discurso público y otro privado, como en todos los partidos. Ahora todo el mundo en el PP alaba públicamente a Ayuso, pero cuando tienes un momento de intimidad con dirigentes y se atreven a opinar libremente, algunos se llevan las manos a la cabeza. Yo no salí bien de la Empresa Municipal de la Vivienda y quizá este libro es una penitencia para mí. Esta obra es un baño de realidad, no de alta política. Narro las miserias de la política. Todo el trabajo de investigación que he hecho para escribirlo confirma de alguna forma la decepción que yo ya sentía por la política en general.
P. ¿Cómo casa ese poder que le atribuyes con los escándalos que afronta? El Gobierno de Sánchez ha intentado que la crisis del Covid que vivió toda España pase a la memoria colectiva como un problema exclusivo de Madrid con las residencias de ancianos. Y el asunto de su novio, Alberto González Amador, y del ático comprado con dinero de la Comunidad de Madrid, en el barrio de Chamberí, demuestran que no es impune ni omnipotente, ¿no?
R. La verdad es que yo he intentado encontrar una explicación de cómo ha ido superando todos los escándalos y la gente no ha sabido dármela. Está el caso de su padre, por ejemplo, que publicamos en El Confidencial cuando ella era candidata. Recibió un crédito de 400.000 euros en 2011 de la empresa pública Avalmadrid, de la Comunidad de Madrid, y no devolvió nada. Ayuso recibió como donación los únicos bienes que podían servir para hacer frente a esa deuda. Lo superó y luego llegó la pandemia. Luego superó lo de su hermano con la famosa comisión por la venta de material sanitario. Ahora viene lo de su pareja y lo del ático en Chamberí. Pues también lo va a superar. ¿Y por qué? La verdad es que no lo sé. Yo he intentado buscar esa respuesta en el libro hablando con la gente. No sé si ha tenido golpes de fortuna, pero es evidente que está bien asesorada. Todos estos episodios los tiene amortizados. Los votantes de izquierda nunca la van a votar y sus votantes no va a dejar de apoyarla. Quizá, si en algún momento deja de ser útil para ciertos poderes, como le pasó a Cristina Cifuentes, la dejen caer. Pero de momento está siendo inteligente en su discurso, en su estrategia y en sus políticas, aunque yo como ciudadano, no las comparta.
P. En tu opinión, ¿dónde está el techo de Ayuso?
R. Su propio equipo reconoce que quiere ser presidenta del Gobierno y que tiene dos rivales: Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Te lo dicen así. Si Feijóo llega al poder en 2027, dispondrá de más recursos e instrumentos para imponerse a Ayuso y ella tendrá más problemas para marcar el paso al PP. Pero ya llevo unos cuantos años en esto y he visto cosas inimaginables. Llegué a creer que Cifuentes sería la sucesora de Rajoy y en cuestión de semanas tuvo que dimitir por la crisis de su máster y el vídeo de las cremas.