La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha comparecido este martes en el Congreso de los Diputados, donde ha defendido que las Fuerzas Armadas y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) realizaron en Ceuta la labor que “competencialmente le es exigible” y que los servicios secretos "compartieron" su información con las fuerzas y cuerpos de seguridad, que dependen del Ministerio de Interior, y con la Delegación del Gobierno de Ceuta. A partir de ahí, Robles ha añadido que la ley otorga a la Policía Nacional y la Guardia Civil la competencia en el control de las fronteras.
La ministra ha elogiado la actuación de los policías y los guardias civiles en Ceuta, pero en el detalle de su explicación ha agravado la brecha con su compañero de gabinete, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Varias preguntas sobrevolaban la sesión en el Congreso: ¿Qué sabía el CNI antes de la llegada masiva de migrantes?, ¿detectó el movimiento de decenas de miles de personas al otro lado de la frontera?, ¿avisó a las fuerzas de seguridad?.
La titular de Defensa ha recordado que, en el marco normativo español, “las Fuerzas Armadas no sustituyen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía y Guardia Civil), que son a las que la Ley Orgánica 2/1986 atribuye el control de acceso y salida por fronteras y la normativa de extranjería”.
A partir de ahí, ha explicado que “el deber de secreto” que obliga al CNI “es una garantía que opera muchas veces como una losa al impedir que se pueda dar publicidad a las actuaciones que realiza”. “Nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y el CNI realizaron la labor que competencialmente les es exigible y compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Delegación del Gobierno”, ha desvelado. En otro momento ha defendido que “los hechos conocidos en Ceuta requieren una protección enérgica de las fronteras”.
Estas explicaciones contrastan con la versión que durante toda la crisis ha defendido Grande-Marlaska. Según sostiene el titular de Interior, el CNI no les avisó. Robles no ha aclarado qué información compartió el CNI y si esa advertencia medía la magnitud de la inédita oleada de migrantes que alcanzó hasta las 80.000 personas, pero sus palabras confieren interés a la explicación que Marlaska tendrá que ofrecer el viernes también en el Congreso.
Respuesta de Grande-MarlaskaA la misma hora que se estaba celebrando la comparecencia en el Congreso, Grande-Marlaska ha comparecido al término de la reunión del Consejo de Ministros. El titular de Interior ha vuelto al choque con Robles por el CNI y ha dicho que no hay ningún informe de esas características con algo relativamente similar a lo que pasó, o a lo que pasó en 2021 (cuando entraron en Ceuta 13.000 migrantes de golpe). Dice que es de sentido común que, si lo hubiera habido, se hubieran tomado medidas. Al mismo tiempo, alega que no duda del trabajo extraordinario de los servicios de información porque ningún servicio de información amigo avisó tampoco.
Robles ha citado un informe del Estado Mayor de la Defensa que establece tres fases para explicar qué pasó y cómo se produjo la llegada masiva de julio. Según esas averiguaciones, fue un movimiento "espontáneo". La ministra no ha involucrado a Marruecos y ha defendido que en un momento de la entrada masiva se vio a través de las cámaras "incendios y disturbios" protagonizados por los migrantes contra las autoridades de Rabat al otro lado de la frontera.
Este relato rompe con la idea de que Marruecos facilitó o impulsó el suceso, aunque en otro momento ha reconocido que el efecto llamada que propició la avalancha aludió al descenso de efectivos en la frontera con motivo de la festividad del trono de Mohamed VI de ese mismo día 30 de julio.
Robles ha citado también el trabajo de 25 miembros del CNI que tienen su destino y prestan su servicio en Ceuta, monitorizando desde distintas perspectivas: “El flanco sur, las mafias, el auge del terrorismo yihadista y el desarrollo de la migración irregular y amenazas híbridas”. Ha descrito tres fases en torno a la crisis.
La primera fase fue desde la sentencia del Tribunal Supremo –que se dio a conocer el 9 de julio, aunque el fallo es del 29 de junio– hasta la mañana del día 30 de julio. Esa sentencia determinó que las fuerzas de seguridad no pueden expulsar en caliente a nadie que llegue nadando a Ceuta si antes no ha superado alguna barrera adicional. Por eso Interior puso después de la avalancha una boya flotante. El ministro del Interior admitió que ya estaban valorando situarla antes de la entrada masiva, pero las explicaciones de Robles indican que esa tardanza provocó un efecto llamada que desembocó en la llegada masiva.
Según ha dicho la ministra de Defensa, en esa primera fase se conformó un plan para un cruce por mar “pensado para varios centenares de personas que poco a poco se fue incrementando a miles”. “Hubo un efecto llamada favorecido por una interpretación interesada de la sentencia y por el mensaje de una supuesta disminución de efectivos marroquíes por la fiesta del trono. La información en esos días es sobre itinerarios y compra de materiales como neoprenos”, ha detallado.
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Alejandro RequeijoMargarita Robles inicia este martes una ronda de explicaciones de hasta ocho miembros del Gobierno de Sánchez casi un mes después de la entrada masiva de migrantesRobles ha constatado que, después de la sentencia, “los nadadores que logran llegar difundieron sus logros y eso alcanzó viralidad en las redes sociales”. Se constató ese efecto llamada “entre el 12 y el 26 de julio, donde se produce un importante incremento de entradas a nado”. El 27 de julio se produjo una reunión entre el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el delegado del Gobierno. La ministra ha recordado que en esa cita se acreditó ese incremento de llegadas y se alertó de un posible colapso si no se frenaba.
Amenazas contra los musulmanes de Ceuta por no avisarLa segunda fase fue desde las 11.30 horas del 30 de julio: “Decenas de miles cruzan la frontera dominados por una situación de urgencia. La mayoría no estaban preparados ni habían planificado el cruce. Aprovecharon un momento de oportunidad. Hubo mensajes sobre la marroquinidad de Ceuta y Melilla y la inactividad de las fuerzas de seguridad”. La tercera fase fue el retorno masivo, que empezó en el ocaso del 30 de julio. Estuvo provocado por un “desencanto”, comercios cerrados y Robles ha introducido como novedad que se difundieron en redes "amenazas a los musulmanes ceutíes que no les habían ayudado”.
En el marco de estas tres fases, la ministra ha ofrecido datos precisos, como que “a las 11.30 del 30 de julio se registró un flujo de 5.200 migrantes por hora. A las 20 horas ya estaban en Ceuta entre 45.000 y 55.000 personas. Por la tarde, los comerciantes empiezan a cerrar los establecimientos. A las 20.30 se solicita el despliegue militar ante la petición del delegado del Gobierno de apoyar a las fuerzas de seguridad”.
Al inicio de su exposición, Robles ha pedido disculpas a los ciudadanos de Ceuta que se hayan podido sentir abandonados por la gestión del Gobierno: “Quiero pedir disculpas a los vecinos de Ceuta que se hayan sentido abandonados”. En su segundo turno de palabra se manifestó más contundente en la autocrítica. "Algo habremos hecho mal", insistió Robles para explicar el malestar de los ceutíes y rechazó poner "paños calientes". "Se ha llegado tarde", ha sentenciado.
Acto seguido, la ministra ha declarado que no lo están y ha defendido de nuevo la españolidad de Ceuta y Melilla. “Son españolísimas y son intocables”, ha enfatizado la ministra, que ha llegado a aludir directamente al ministro de Justicia de Marruecos, que estos días ha reactivado el debate en su país sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Sobre este país, Robles también ha dicho que no se siente chantajeada por Rabat pese a que su móvil fue espiado con el programa Pegasus. Ha añadido que tampoco le preocupa si se conociera el contenido de su teléfono.
Robles ha acudido este martes a petición propia a la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados en el marco de la ronda de hasta ocho ministros del Gobierno, que comparecerán en la Cámara Baja para dar explicaciones sobre la crisis migratoria de Ceuta. En el caso de la titular de Defensa, es una de las integrantes del Ejecutivo que no atendió la llamada del Senado, controlado por la mayoría del PP, para contestar las preguntas de los grupos parlamentarios.
Robles es una de las ministras que ha visitado Ceuta este mes de agosto. Su viaje estuvo marcado por las imágenes en las que se mezcló y escuchó a vecinos que le increparon o que le recriminaron el abandono que sentían por parte del Gobierno. También ha sido la ministra que más se ha distanciado del mensaje de sus compañeros de gabinete con respecto a Marruecos.
Robles instó a Rabat a investigar hasta el final lo sucedido los días 30 y 31 de julio, mientras otros ministros como el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o el de Exteriores, José Manuel Albares, se inclinaron por ensalzar la colaboración con las autoridades marroquíes. En la misma línea se manifestó también el presidente, Pedro Sánchez, en su primera visita a Ceuta.
Robles ha comenzado su intervención este martes recordando a los migrantes muertos en el intento de entrada masiva, si bien ha admitido que no saben la cifra exacta. Ha estimado que fueron alrededor de un centenar: “Todo nuestro dolor y solidaridad”.