A Francisco Benedito
“Yo ya me voy / a morir a los desiertos; / me voy dirigido / a esa estrella marinera. / Sólo en pensar / que ando lejos de mi tierra / nomás que me acuerdo / me dan ganas de llorar./ Pero a mí no me divierten / los cigarros de la Dalia/ pero a mí no me consuelan / esas copas de aguardiente / sólo en pensar que dejé / un amor pendiente / nomás que me acuerdo / me dan ganas de llorar”.
Los Cardencheros de Sapioriz