La aparición de un documento con información sensible sobre la familia del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y un trabajo de investigación profesional a personas de su entorno tiene sumido en el desconcierto al Partido Popular valenciano y al propio equipo del jefe del Consell. La existencia del dosier, que revela un espionaje deliberado a la primera autoridad valenciana, viene siendo el comentario político en los círculos informados de la autonomía y se produce en paralelo a la indefinición que la dirección nacional de los conservadores que preside Alberto Núñez Feijoo muestra sobre la posible confirmación de Llorca como candidato en las próximas elecciones autonómicas y su continuidad como líder territorial más allá de 2027.

Feijóo y su número dos para asuntos orgánicos, Miguel Tellado, mantienen en estado de excepción a la organización regional, gobernada por una gestora y excluida de la ronda de congresos pendientes que se convocaron el lunes en las autonomías en las que gobierna el PP. La frialdad con Llorca se ejecuta sin explicaciones políticas más allá de una cuestión de calendario y tiempos y en un contexto de fuerte división latente entre las distintas familias de los populares valencianos. El entorno de Llorca, que asumió el liderazgo institucional como sucesor de Carlos Mazón en noviembre del año pasado, está convencido de que la polémica sobre el dosier pretende desestabilizarle y mantiene su hoja de ruta para tratar de consolidarse políticamente más allá de la actual legislatura.

El comentario extendido en el partido es que las dudas sobre el entorno y el círculo de confianza de Llorca llegaron a la cúpula del PP en Génova de parte de terceros y que la dirección nacional, con el fin de descartar posibles irregularidades, realizó sus propias comprobaciones a través del área de Organización que dirige como secretario general Miguel Tellado. En esta labor se apunta a varios nombres que colaboran en tareas orgánicas de partido a nivel territorial. Sin embargo, consultados por El Confidencial, algunos de estos cuadros populares niegan cualquier participación. Génova también se muestra rotunda sobre la recepción de un informe documentado que contuviese irregularidades: "Ni lo hemos pedido, ni lo hemos visto”.

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El informe, según ha publicado eldiario.es, es un compendio de los intereses inmobiliarios y las propiedades de la familia de Llorca en Finestrat y establece vínculos y posibles plusvalías por la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la localidad alicantina, que el ahora jefe del Consell impulsó para dejar atrás las normas subsidiarias que rigen el planeamiento municipal. Compuesto de algo más de treinta páginas, el dosier también refleja “seguimientos” y señala encuentros con empresarios de personas de la estrecha confianza de Llorca, como el director general de Urbanismo, Miguel Ángel Ivorra, o el abogado, David Serra, condenado a tres años en 2018 en una de las piezas del caso Gürtel, la relativa a la financiación irregular del PP valenciano de Francisco Camps.

Apartado de la vida pública desde hace años y dedicado a la actividad privada, la Audiencia Nacional consideró que el tiempo transcurrido desde los hechos juzgados (2007 y 2008), el abono de la multa marcada en la sentencia, la ausencia de antecedentes y el riesgo de desintegración familiar desaconsejaban el ingreso en prisión de Serra. Desde entonces, se ha dedicado a su profesión como abogado y había quedado fuera del foco público hasta el nombramiento de Pérez Llorca como presidente.

“No está bien lanzar sospechas sobre compañeros”, señala un diputado del Partido Popular

El abogado tiene entre sus clientes a la familia del exalcalde de Finestrat, con quien mantiene amistad. Marido de la vicepresidenta de las Cortes por el PP, Magdalena González La Red, el despacho en el que trabaja asesora además en labores jurídicas al Ayuntamiento de la localidad de la Marina Baixa. A nadie escapa que el conocimiento de Serra en cuestiones orgánicas, de su etapa como vicesecretario del PPCV, le permite aconsejar a Llorca, hasta el punto de haber sido bautizado en ámbitos conservadores como “el conseller número 12” del Gobierno valenciano. El exdirigente del PP, por contra, minimiza su capacidad de influencia y se desvincula de cualquier actuación irregular.

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Lo cierto que la mera existencia del documento se ha convertido en la comidilla del ecosistema regional. Todas las miradas han apuntado a una conocida agencia de detectives de Valencia cuyo nombre se ha asociado a otros casos mediáticos. Su responsable, con muchos años de experiencia, asegura a El Confidencial que no ha participado en la elaboración del dosier y que en los grupos de wasap del sector de la investigación privada nadie admite haber elaborado el trabajo de campo. El documento no lleva sello de ninguna agencia, según ha sabido este periódico.

Un diputado popular considera grave el hecho de que estén circulando dosieres y que se hayan realizado seguimientos al entorno de confianza del presidente de la Generalitat. “No está bien lanzar sospechas sobre compañeros”, señala este parlamentario, quien lamenta los muchos elementos de “distorsión” que están operando en la vida interna como consecuencia de la indefinición sobre el futuro del liderazgo autonómico.

"Estas cosas no suelen terminar bien; ya vimos lo que pasó con Casado y Ayuso", dice un cuadro popular

"Estas cosas no suelen terminar bien. Ya vimos lo qué pasó con lo de Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso", señala otro parlamentario con trienios en alusión a la fuerte tensión se generó cuando el primero puso sobre la mesa presuntas irregularidades del hermano de la presidenta de madrileña y el cobro de una comisión de casi 300.000 euros por la compra de mascarillas. El caso terminó en archivo por parte de la Fiscalía Anticorrupción y la Europea. A Casado le costó la dimisión. Hoy está fuera de la vida del partido.

“Lo que está pasando es muy fuerte. Está claro que es alguien que tiene ganas a Llorca. Puede también que algún empresario cabreado haya mandado el dosier a Génova o al PSOE, o a los dos. Busca hacer daño políticamente”, afirma una persona cercana a Francisco Camps que, como el resto de posibles rivales internos del exalcalde de Finestrat, niega que el expresidente autonómico tenga nada que ver con el encargo.

El contexto de división interna

Los socialistas rechazan igualmente cualquier relación con el dosier. Ni siquiera tenerlo. No obstante, observan con regocijo una polémica que atribuyen a la división interna de los conservadores. El portavoz del PSPV-PSOE en las Cortes, José Muñoz, bromeó el lunes en el atril de la Cámara enseñando un archivador de cartón vacío con un “top secret” y un número expediente estampados en su portada. "¿Puede asegurar que este dosier no tiene nada que ver con la ley del Suelo?”, asestó. “¿Cómo vamos a confiar en usted si ni en su propio partido lo hacen?”, abundó, poniendo el dedo en la llaga de la internidad del Jefe del Consell y aludiendo a la competencia interna con el presidente de la Diputación de Valencia, el también popular, Vicente Mompó.

La rivalidad de Mompó con Llorca y su oposición a que sea elegido para encabezar la candidatura autonómica es cada vez más palpable en la filas populares. Pese a ello, el entorno del alcalde de Gavarda se desvincula de la iniciativa de elaborar un dosier o encargar un espionaje al presidente de la Generalitat, aunque en ámbitos populares se asegura que algunos cuadros del PP de la provincia de Valencia han sido los más activos en cuestionar ante los despachos de Génova al círculo de confianza de Llorca. Los protagonistas del sainete actual que es la vida interna de los populares valentino especulan con todo tipo de posibles hipótesis sobre los responsable del encargo. Todo el mundo se pasa la pelota.

Así que ahora mismo el runrún en los conservadores valencianos es un dosier comprometedor con graves acusaciones, cuya autoría o encargo nadie admite, pero cuya intencionalidad es claramente cuestionar y erosionar la idoneidad del dirigente de Finestrat para liderar la organización y el poder institucional en la Comunidad Valenciana. La existencia de esa guerra sucia o “fuego amigo” se produce en paralelo a silencio que Génova mantiene sobre el futuro de Llorca, cuya candidatura como cabeza de cartel en 2027 se resiste a confirmar, lo que alimenta todavía más la sensación de confusión en las filas del partido. Que Tellado y Pérez Llorca no tienen la mejor de las sintonías es un secreto a voces. Pero para cuando Feijóo quiera zanjar la situación valenciana quizás hayan quedado demasiadas heridas. La cicatrización será larga.