El Congreso se permitió este jueves un respiro en su ambiente cerrado de confrontación ya habitual y se regaló un debate en el que hubo muchos gestos de emoción, pañuelos y hasta alguna lágrima para iniciar el proceso para permitir la nacionalización de decenas de miles de saharauis que nacieron en ese territorio cuando era una colonia española, 50 años después de haberla perdido. La mayoría de los portavoces coincidieron en reconocer que se trataba de “un día histórico” que “repara un injusticia” y un “abandono”. Incluso el PP y Junts, que se abstuvieron. Vox no: el partido ultra rechazó de nuevo la iniciativa porque entiende que con ella se “regala” ser español. Los socios del Gobierno, incluso Sumar, le recordaron sin reparos al PSOE sus bandazos en este asunto y sospecharon de su giro al permitir que prospere ahora, en plena crisis de Ceuta y con el temor a la reacción de Marruecos.
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