La inmigración ha minado los cimientos de ERC. La política aperturista hasta ahora se ha tornado de mucha cautela, hasta el punto de que el presidente de la formación, Oriol Junqueras, ya admite abiertamente que Cataluña tiene un límite en su capacidad para acoger a más inmigrantes porque afectaría a los servicios sociales. El nuevo giro se produce en plena crisis de Ceuta y ante la intención del Gobierno español de repartir a los menas de Ceuta entre todas las comunidades, a lo que se opone una gran parte del independentismo catalán. Y, sobre todo, con el auge de la ultraderecha independentista de Silvia Orriols en todas las encuestas.

Junqueras ha enviado a Moncloa un aviso muy serio: la Generalitat de Cataluña debe ayudar en todo lo que pueda a mitigar la crisis humanitaria de Ceuta recibiendo cupos de menas, pero “Cataluña no tiene servicios suficientes para acoger infinitamente”.

El aperturismo de fronteras había sido hasta ahora una de las características de la ideología de Esquerra, pero algo ha cambiado. Las nuevas tendencias políticas, especialmente dentro del ámbito independentista, han desbordado las costuras y la tendencia es poner coto a la inmigración. De hecho, el control de los flujos y su disminución es una de las piedras angulares de la ideología de la ultraderechista Aliança Catalana, que encabeza la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols. A esa tendencia se ha sumado Junts per Catalunya (JxCat), capitaneada por Carles Puigdemont, que ha visto cómo calaba entre la sociedad catalana el mensaje antiinmigratorio.

Mal futuro para los inmigrantes en Cataluña

Ignacio VarelaLos nacionalistas catalanes, con la colaboración del Gobierno español, están pavimentando un nuevo camino, más lento, pero más seguro, para sacar a España de Cataluña como paso preliminar para sacar a Cataluña de España

Ahora es ERC quien mueve posición. De hecho, en la Universitat Catalana d’Estiu (UCE), cumbre independentista que se celebra en la segunda quincena de agosto, tanto Junqueras como su segunda y secretaria general del partido, Elisenda Alamany, ya alertaron de que Cataluña está al borde del colapso.

Fuentes cercanas a ERC justifican que, “objetivamente, el aumento desmesurado y rapidísimo de la población pone a prueba el sistema e influye directamente sobre la sanidad, la vivienda, la educación, el transporte público y, consecuentemente, sobre todos los servicios públicos, incluida la seguridad. No es lo mismo dar un servicio a 6 millones que a 8 millones. Y ya con la población actual, estamos dando el servicio a los 8 millones con las infraestructuras que teníamos para 6 millones y que, aún así, iban muy justas”.

El propio Junqueras ha admitido textualmente que en esta comunidad no hay “suficiente vivienda, suficiente transporte y de suficiente calidad, servicios sanitarios, centros de estudios, energía, agua… Tenemos servicios públicos estresados”.

“No es un discurso de odio”

Las fuentes, curiosamente, desligan la cautela de Junqueras ante la inmigración de las posturas “abiertamente contrarias por cuestiones ideológicas” de otras formaciones. “Hay un sector que rechaza la inmigración porque practica un discurso del odio en el que a nosotros no nos encontrarán. Pero, ante el crecimiento desmesurado de la población foránea los últimos años y las previsiones de aumento para los años venideros, debemos reforzar los servicios públicos o tendremos un problema social muy grave, en el que sí se puede alimentar una xenofobia estructural muy peligrosa y que puede producir conflictos”.

Las matizaciones sobre la saturación de los servicios públicos son la principal diferencia con el posicionamiento de otros partidos independentistas. ¿Qué pasaría si Cataluña tuviera infraestructuras más fuertes? “Pues que aceptaríamos más gente. Sin embargo, hemos de ceñirnos a lo que tenemos: unos servicios públicos insuficientes para el nivel poblacional actual. O modernizamos y dotamos a esos servicios de fortaleza o no podemos acoger a más gente, así de claro. Si tensionamos más la situación, los servicios se deteriorarán aún más”.

ERC lleva una tradicional pugna con Junts respecto a la inmigración. Los republicanos acusan a los de Puigdemont de haber asumido el discurso ultraderechista de Sílvia Orriols en materia de extranjería y el portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, ha acusado al partido de Puigdemont de “racista”. Desde JxCat le recuerdan cada día que Rufián pedía en 2021 “más menas para Cataluña”, y le reprochan que ahora Junqueras ponga límites a acoger más menores de Ceuta.

Coger el toro por los cuernos

Fuentes soberanistas critican el papel de ERC en esta batalla. “Convertir cualquier crítica a la inmigración descontrolada en racismo es un error mayúsculo. La inmigración es un debate que ha venido para quedarse y esto no ha hecho más que comenzar. Los partidos deben perder el miedo a hablar de ello y han de posicionarse y plantear soluciones a este problema, que es uno de los que más interesa a la sociedad, porque a menudo se asocia a la seguridad y al bienestar”.

Esta semana, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, advertía a Junqueras: “No nos hagáis pagar más vuestras contradicciones y renuncias y dejad de insultarnos cada vez que abrimos un debate que incomoda a los que estáis atrapados en el marco mental de la ultraderecha o la ultraizquierda”. Respondía así a un comentario de Junqueras manifestando que Cataluña “no puede acoger infinitamente”, refiriéndose a los menas que Pedro Sánchez quiere repartir por España tras la crisis de Ceuta.

ERC siempre ha presumido de sus candidatos inmigrantes en sus listas.

La terapeuta Noelia Arrotea, una de las influencers independentistas con mayor peso, afirmaba esta semana que “después de habernos insultado, poco a poco fueron arriando velas. Todos los políticos acabarán reconociendo que no puede entrar todo el mundo, que hay relación entre la inmigración desordenada y la delincuencia, agresiones sexuales, precio de la vivienda, saturación de servicios y pérdidas salariales”.

Y el catedrático Hèctor López Bofill, antes en ERC y ahora cercano a tesis de la derecha e incluso la ultraderecha, no deja pasar la ocasión para vaticinar que “ahora que ya le han aprobado los presupuestos a Illa, han cumplido con el ‘diktat’ de los poderes fácticos y sus cuadros continuarán hasta el 2028, en ERC harán ver que se radicalizan para hacernos olvidar la traición”. De momento, Junqueras ha comenzado a dejar caer los primeros comentarios que rompen la tradicional estrategia de ERC en la materia: el miedo a lo extranjero ha dejado de ser tabú.