El Gobierno parece ser muy consciente de que la crisis de Ceuta le ha abierto un agujero de credibilidad importante. Todos los esfuerzos del Ejecutivo durante este verano, que en un principio se pusieron sobre los durísimos incendios de julio, se han concentrado en intentar dar una solución a una crisis humanitaria que está lejos de ser resuelta, con miles de inmigrantes aún por las calles de la ciudad autónoma, y tratar de volver a la normalidad.

Seguir leyendo