Este viernes se cumplieron 50 días desde que irrumpieron más de 80.000 personas en Ceuta, una ciudad situada en la costa norte del continente africano con una población acostumbrada a las noticias de inmigración y al sonido de las sirenas acudiendo a la frontera con Marruecos. Durante unas horas, la mañana del 30 de julio, la frontera española dejó de existir. Se abrieron las puertas para evitar una tragedia humana mayor —hubo casi 100 muertos— y, aunque hasta 70.000 personas regresaron a Marruecos por el mismo camino en las siguientes horas, según datos del Gobierno, más de 10.000 siguen atrapadas, en una especie de limbo. Esperan a saber si podrán quedarse en territorio español o serán devueltos a Marruecos, como prometieron tanto el Gobierno como la ciudad autónoma al inicio de la crisis.

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