Con 19 años, Francisco Nicolás Gómez Iglesias perdió su pasaporte y su nombre. Más de una década después, acaba de recuperar lo primero, el documento que le permite salir de Europa y ver el mundo que durante años sus amigos le han contado. Él, que en abril sopló 32 velas, aspira ahora a recuperar también lo segundo, el nombre que consta en ese pasaporte, y desprenderse para siempre del alias que lo catapultó a la fama y lo sepultó en ella: El Pequeño Nicolás.

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