CARACAS- Hoy, nada ha moldeado más lo que significa ser venezolano que el petróleo.
Durante más de 100 años, en las buenas y en las malas, la identidad de los venezolanos se ha construido en torno a la creencia de que los abundantes recursos petroleros de su país pertenecen al pueblo, no a un gobierno ni a una empresa.
Esa creencia, y el orgullo de una nación atribulada, recibieron un duro golpe la semana pasada cuando la presidenta encargada Delcy Rodríguez aceptó dar a Estados Unidos el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del mundo.