La crisis migratoria de Ceuta ha elevado la tensión política en el Congreso de los Diputados. Tras la comparecencia de Pedro Sánchez para explicar la actuación del Gobierno, Gabriel Rufián endureció su discurso contra el Ejecutivo, Marruecos y los partidos de la oposición.

El portavoz de ERC trató de marcar distancias con las dos posiciones que, a su juicio, dominan el debate migratorio. «Ni la criminalización de unos, ni la negación de otros», afirmó durante su intervención parlamentaria. La sesión había sido convocada para abordar los hechos registrados en Ceuta desde el 30 de julio.

Rufián criticó la respuesta del Gobierno y calificó de «pusilánimes» a sus integrantes, un término con el que quiso denunciar lo que considera una falta de contundencia frente a Marruecos. Sánchez, por su parte, defendió la gestión del Ejecutivo y anunció la publicación de los informes policiales relacionados con lo sucedido.

El representante republicano sostuvo que la llegada masiva de personas a la frontera no fue consecuencia únicamente de una falta de control. «Yo no critico a Marruecos por no controlar a 80.000 personas en su frontera, yo acuso a Marruecos de enviar a 80.000 personas a su frontera para cargarse al Gobierno de España», manifestó.

Rufián carga contra el Gobierno, PP y Vox

Rufián aseguró que ante la posición mantenida por el Gobierno «solo hay dos opciones». La primera sería una explicación «conspiranoica», una posibilidad que el portavoz de ERC rechazó. La segunda apuntaría a que el Ejecutivo está «tapando» lo sucedido porque «Marruecos les plantea una guerra que no pueden ganar». El diputado cuestionó que el Ejecutivo evitara atribuir responsabilidades al país vecino y mencionó las imágenes de vehículos cargados de personas ante la aparente pasividad de agentes marroquíes. También sostuvo que la inmigración habría sido empleada como «carne de cañón» para ejercer presión sobre España.

Las críticas del portavoz de ERC también alcanzaron al Partido Popular y a Vox, a cuyos representantes acusó de utilizar la crisis contra el Ejecutivo. Durante uno de los momentos más duros de su intervención, llamó «traidores a la patria» a ambos partidos y calificó al rey Mohamed VI de «asesino».

Pese a la dureza de sus palabras, Rufián terminó centrando la atención en la necesidad de ofrecer respuestas a la población. «La gente lo que quiere son soluciones porque esto, nos pongamos como nos pongamos, es un problemón», concluyó.