La tensión política y social por la crisis de Ceuta se ha recrudecido 40 días después del asalto masivo que abrió una brecha casi sin precedentes en la seguridad nacional. Sánchez corroboró la pasada semana su aislamiento parlamentario por la negativa a atribuir ningún tipo de responsabilidad a Marruecos pese al contenido del informe policial remitido a la Audiencia Nacional, una soledad que ya experimentó cuando ejecutó el giro unilateral que sacó a España de la posición histórica de neutralidad con el Sáhara Occidental. Y Génova ha comenzado a agitar ya la tesis de que, tras la última emergencia migratoria, habrá más cesiones a Rabat.
Alberto Núñez Feijóo ha tomado buena nota del clamor transversal que castiga la gestión del Gobierno en la ciudad autónoma y que censura la "sumisión" del PSOE al régimen alauí. Encargó incluso encuestas internas para tomar el pulso a la calle y comprobar que la emergencia de Ceuta puede suponer, a juicio de la dirección del PP, el último clavo del ataúd político del jefe del Ejecutivo. El líder popular ha adoptado además desde hace días una posición beligerante con Marruecos, un viraje discursivo inédito y que se mira con lupa en el país vecino ante la posibilidad de que sea Feijóo el que ocupe la Moncloa en menos de un año.
El PP se propone ahora meter el dedo en la herida que el Gobierno no ha logrado cerrar. Por convicción y por estrategia. Este lunes, Feijóo no dejó indiferente a nadie cuando sugirió ante una sala abarrotada de presidentes autonómicos y altos cargos del PP en un hotel del centro de Madrid que Sánchez tuvo un papel en el "plan" de Marruecos en Ceuta. "Estoy seguro de que la reacción de Vivas y de todo su pueblo, seguida de la mayoría de los españoles, ha frustrado un plan que empezaba por una invasión, que seguía con la resignación, y que terminaba con algún tipo de cesión al país vecino", señaló.
Feijóo lanzó esta afirmación en presencia de Juan Jesús Vivas. El presidente de Ceuta evitó seguir al dedillo la tesis del líder nacional y, preguntado expresamente por esa cuestión, declaró que no habrá "cesión" alguna mientras la Constitución siga vigente. "Nuestra integridad territorial está garantizada por el Estado, por la Constitución y por Europa", declaró. En el equipo del líder del PP matizaron poco después que éste no había acusado a Sánchez de inducir un plan con Marruecos para asaltar la ciudad autónoma y que su connivencia en todo caso se limitó a ignorar "los avisos" y "no actuar para impedir la invasión".
Sin embargo, en Génova sí creen que el jefe del Ejecutivo está dispuesto a hacer nuevas renuncias ante Rabat para lograr el retorno de los miles de inmigrantes, menores o adultos —el Gobierno sostiene que hay 5.000, pero Vivas los cifra en el doble— que continúan en la ciudad autónoma más de un mes después de la avalancha. "Esto no va a finalizar hasta que todos vuelvan a Marruecos. Y no van a regresar si no es a cambio de algo", sentencian en la cúpula nacional, un razonamiento que basan tanto en las resistencias que observan en Rabat para agilizar las expulsiones como en el precedente de Sánchez con el Sáhara.
Pese a ratificar con seguridad esa hipotética cesión, en la dirección del PP no se atreven a poner la mano en el fuego sobre el contenido de la misma. Evitan sobre todo comprar —al menos por ahora— la tesis que sí agitan ya en Vox: que el Gobierno de Sánchez estaría dispuesto a compartir o ceder competencias sobre Ceuta a Marruecos. "Puede ser una entrega de cualquier índole, ya sea política e incluso económica", señalan.
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Ana SánchezEl presidente exceptúa del retorno a quienes tengan derecho de asilo, se reivindica como “baluarte” frente a la ultraderecha tras la victoria de AfD y fija 2030 como horizonte de su proyectoEn el PP circula desde hace tiempo la teoría de que el presidente del Gobierno tiene "intereses ocultos" que le unen al régimen de Mohamed VI, a lo que diversas fuentes atribuyen el hecho de que Sánchez no haya "hecho nada" para soltar amarras con Marruecos pese a la ingente presión política y social. "Le tiene miedo a Marruecos, pero nadie sabe por qué", señala un barón popular que este lunes estaba presente en el desayuno informativo presidido por Feijóo y Vivas. Es una teoría compartida por otros puntales territoriales del partido, que apuntan de nuevo al espionaje con el software Pegasus entre 2020 y 2021 como supuesto detonante.
En Génova aseguran estar en contra de que la devolución de los migrantes pase por aceptar un trato con Rabat. Reclaman el retorno de "todos" los ilegales que permanecen en la ciudad autónoma, pero afirman que el marco jurídico es lo suficientemente garantista como para agilizar los expedientes si existe "voluntad" política. Y remarcan además la presión que ejerce también Europa. Este mismo martes, Vivas se reúne en Bruselas con el comisario europeo de Interior e Inmigraciones, Magnus Brunner, además de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola; y el líder del PPE, Manfred Weber.
El acto que Feijóo protagonizó este lunes en Madrid junto al presidente de Ceuta sirvió para dar el pistoletazo de salida a un curso político especialmente convulso, marcado en primera instancia por una emergencia migratoria aún sin un desenlace claro, por el difícil horizonte judicial que le aguarda aún a Sánchez y al PSOE y por la recta final de la legislatura que culminará con elecciones municipales, autonómicas y generales.
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Cristina García VázquezLas primeras averiguaciones de la Policía Nacional apuntan a que la avalancha migratoria pudo estar dirigida desde MarruecosEl líder del PP quiso hacer de este modo una exhibición de fuerza y de unidad frente a la zozobra que el asunto de Ceuta ha provocado dentro de la parte socialista de la coalición gubernamental, amplificar el desgaste del jefe del Ejecutivo y plantear un veto unánime a la intención inicial del Gobierno de derivar a la Península a más inmigrantes menores de edad no acompañados, empezando por el traslado de medio millar de niñas. "El PP no acepta repartos, solo retornos", avisan.
La presión electoral juega también un papel fundamental en la dureza del discurso que entona Feijóo contra Marruecos, al que acusa de "tolerar y auspiciar" la "invasión". El líder del PP pretende "reorientar las relaciones bilaterales" con el país vecino en caso de llegar al Gobierno, sin hablar eso sí de "ruptura", como ya ha planteado públicamente Isabel Díaz Ayuso. El primer partido de la oposición se ha volcado en este asunto, consciente de que es una cuestión que puede dañar políticamente a Sánchez, incluso más que la corrupción. Y los barones del PP cierran filas: "Es probablemente el mayor error que Sánchez ha cometido desde que llegó a la Moncloa".