Un sorprendente hallazgo arqueológico en España ha permitido recuperar la verdadera historia de dos antiguas joyas que figuraban en paradero desconocido desde hacía décadas. Un collar y un anillo de azabache permanecieron durante casi un siglo custodiados en Madrid bajo una identificación equivocada: habían sido considerados piezas contemporáneas relacionadas con el luto y de procedencia desconocida. Sin embargo, una investigación reciente ha conseguido reconstruir su recorrido y demostrar que, en realidad, se trataba de objetos mucho más antiguos vinculados a una excavación realizada en Mallorca. La revisión de fotografías históricas y documentación de archivo ha sido decisiva para resolver un enigma que se remontaba a los años treinta del siglo pasado.

La similitud comparada entre las joyas del Museu de Mallorca y MAN. (Revista 'Saldvie')

Las piezas proceden de la necrópolis romana de Pollentia, en Alcúdia, y fueron localizadas durante las excavaciones efectuadas en 1930. El collar y el anillo ingresaron en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) en 1933, pero posteriormente se perdió la información que permitía relacionarlos con su contexto original. Décadas más tarde fueron catalogados como joyas de los siglos XVIII-XIX. Mientras tanto, para el Museu de Mallorca constaban como desaparecidos. La investigación de la arqueóloga Andrea Menéndez Menéndez, publicada en la revista Saldvie. Estudios de Prehistoria y Arqueología, ha permitido conectar ambas historias y determinar que los objetos conservados en Madrid eran precisamente aquellos cuyo paradero se desconocía.

Fotografías inéditas permitieron identificar las joyas romanas de Pollentia

La pista fundamental apareció en el Museu de Mallorca. Allí se conservaban fotografías inéditas procedentes del archivo personal de Rafael de Ysasi, uno de los responsables de aquellas excavaciones, en las que podían verse un collar y un anillo de azabache. Al estudiar esas imágenes, Menéndez reconoció su semejanza con dos piezas que ya había investigado en los fondos del MAN. De este modo pudo establecerse su procedencia y corregirse una identificación que había permanecido vigente durante años. El trabajo también revisa la documentación relacionada con las excavaciones de 1930 y aclara diferentes errores de fechas y atribuciones que se habían reproducido posteriormente en publicaciones especializadas.

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El estudio sitúa estas joyas romanas de azabache de Pollentia en torno al siglo III d.C. y reúne además un catálogo de cinco objetos procedentes de la antigua ciudad romana: tres están depositados en el Museo Arqueológico Nacional y otros dos en el Museu de Mallorca, estos últimos hallados en excavaciones realizadas en 1942. Menéndez define esta línea de trabajo como “arqueología de la arqueología”, basada en revisar colecciones antiguas para recuperar el contexto científico de piezas mal documentadas o identificadas. La investigadora recalca que "no se trata de señalar errores, totalmente comprensibles, de quienes excavaron hace casi cien años con los medios de su época", sino de “devolver estas piezas a su contexto y completar su biografía”.