Los mercados accionarios reportaron ayer fuertes retrocesos a nivel global, ante mayores tensiones geopolíticas y la preocupación por el aumento en los precios del petróleo.

A ello se le sumaron los cuestionamientos por parte de los participantes del mercado, quienes, en medio de la temporada de reportes corporativos, se siguen mostrando escépticos sobre la viabilidad de mayores inversiones en inteligencia artificial (IA), y su capacidad de retorno hacia delante.

Como resultado, en Wall Street, el Nasdaq lideró los retrocesos con 2.60 por ciento, lo que fue su  mayor retroceso desde inicios de junio pasado; le siguió el S&P 500, que cayó 1.21 por ciento; por el contrario, el Dow Jones subió 0.02 por ciento.

En los mercados locales, el S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores, como el FTSE-BIVA de la Bolsa Institucional de Valores, a nivel local, presentaron bajas de 0.51 y 0.33 por ciento cada una.

Eric Criscuolo, estratega de mercados en el NYSE, señaló que las bolsas en Wall Street se vieron afectadas por las acciones tecnológicas, a lo que se sumó el resurgimiento del riesgo geopolítico.

“Si bien se observaron indicios de progreso en el frente ruso-ucraniano, los ataques entre ambos países continuaron y la situación entre Estados Unidos e Irán parece estar deteriorándose. El Departamento de Estado retiró personal de Arabia Saudita y se produjo un ataque contra las refinerías del país. El presidente Trump afirmó que Estados Unidos no está negociando con Irán y que pronto ocurrirá algo”, indicó.

Mauricio Gil Hernández, subdirector de inversiones de fondos en Finamex, explicó que, los eventos más relevantes para el mercado actualmente son, por un lado, la evolución del Capex en IA, ya que ha sido el principal catalizador de varias empresas tecnológicas.

Además, involucra mucha actividad adyacente, como la construcción de centros de datos, la demanda de semiconductores y la infraestructura de energía necesaria para soportarlos. Por lo tanto, cualquier señal sobre si este gasto se mantiene, se acelera o empieza a moderarse tiene impacto no solo en las grandes tecnológicas, sino en toda la cadena de valor.

Por otro lado, subrayó que la evolución de la inflación y, por lo tanto, la trayectoria de la Reserva Federal es clave para ver si puede calmar la volatilidad de las tasas de largo plazo, ya que estas afectan directamente la valuación de las acciones, sobre todo en las compañías de crecimiento, y el costo de financiamiento para empresas y consumidores.

De acuerdo con un análisis de BlackRock, la ola de financiamiento en IA aún tiene margen de recorrido. Los mercados se han visto sacudidos por los rumores sobre una desaceleración en el desarrollo de modelos de frontera, pero la firma no equipara eso con un despliegue físico más lento de la IA.

“Por ahora, la demanda sigue siendo robusta. Dado que la adopción aún se encuentra en sus etapas iniciales, la inferencia debería seguir impulsando la demanda de capacidad de cómputo, incluso si el progreso de los modelos de frontera se desacelera”.

Precios del petróleo, bajo presión

BlackRock destacó que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado en medio del continuo conflicto en Oriente Medio, llevando al crudo Brent a situarse por encima de los 100 dólares por barril, añadiéndose a las presiones inflacionarias ya persistentes en un mundo moldeado por la oferta.

“El aumento de los precios de la energía no solo eleva la inflación general. Si sus efectos se transmiten a los salarios y a otros costos, pueden hacer que la inflación subyacente sea más persistente, manteniendo potencialmente la política monetaria más restrictiva durante más tiempo. Por eso, comprender qué impulsa los rendimientos resulta crucial”, indicó la firma.

Así, los crudos marcadores se elevaron, dadas las preocupaciones de ver una escalada en la guerra en Medio Oriente y el impacto que ello pudiera representar para el suministro energético.

En este contexto, el precio de la Mezcla Mexicana aumentó 4.5 por ciento a 104.06 dólares el barril, seguida por el Brent, que escaló 4.0 por ciento, a 113.17 dólares la unidad, mientras que el West Texas Intermediate subió 2.4 por ciento a 99.47 dólares el barril.

Warren Patterson, jefe de estrategas de materias primas en ING, consideró que el repunte en los precios del crudo se debe menos a los fundamentos actuales que a la creciente preocupación por el suministro, ante un posible aumento de tensiones entre EU e Irán.

“Los mercados están cada vez más inquietos ante una nueva escalada de las tensiones en el Golfo Pérsico, un escenario que podría amenazar los flujos de petróleo, que hasta ahora se han mantenido notablemente estables”, indicó.