La Audiencia Nacional ha aprobado la extradición a México de un sacerdote español de 50 años reclamado en ese país por abusar sexualmente de un menor de 9 años. El cura fue detenido en marzo en Valladolid a instancias de una orden de arresto internacional dictada por un juzgado de Jalisco. Ha permanecido en prisión provisional desde entonces.

Durante la vista judicial, el padre Francisco Javier G. B., pidió ser juzgado en España y alegó que su condición de religioso y el delito del que se le acusa lo convierten “claramente en un perfil vulnerable” en una cárcel mexicana. Los jueces no han atendido a su reclamación.

El Confidencial ha tenido acceso al auto dictado por la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. La resolución, de la que ha sido ponente la magistrada Carolina Rius, considera que debe primar “la protección del interés del menor frente a los deseos de enjuiciamiento en España del reclamado”. El sacerdote expresó su “temor por su integridad física e incluso por su vida”.

"No ha acreditado un riesgo real"

Para los jueces de la Audiencia Nacional, su pretensión “debe ser rechazada al no haberse acreditado un riesgo real, actual y personalizado de trato inhumano o degradante, basándose la pretensión en informes generales, datos estadísticos y noticias periodísticas sin conexión directa con la situación concreta del reclamado”. Añaden que “corresponde en su caso a la autoridad judicial mexicana adoptar las medidas de protección que considere oportunas”.

El auto cita una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 2018 en la que se establece que “es el demandante el que debe justificar la existencia del riesgo, no bastando las meras manifestaciones. El abogado del cura español también expuso una decisión de la justicia de México que supuestamente dejaba sin efecto su orden de arresto.

Los jueces tampoco dan especial validez a este argumento porque una de las partes personadas en el procedimiento fue la propia embajada de México. La Fiscalía también se mostró de acuerdo con la extradición del religioso español.

En un colegio local

Los hechos descritos se remontan a diciembre de 2022. El menor tenía entonces nueve años y era alumno de un colegio ubicado en Jalisco. El padre Francisco Javier G.B. era el capellán y se personó en su clase, donde estaba impartiendo la asignatura de inglés y pidió a la profesora que saliera el niño.

Se lo llevó a su despacho y, según el relato del menor, el padre “tenía el pene erecto”. Se acercó a la víctima y le pidió que se pusiera de espaldas. “Se agachó y le puso el pene en las nalgas e hizo movimientos fuertes hacia adelante en continuadas veces”, narra la denuncia. Antes de irse del despacho, el padre le advirtió que no dijera nada o su madre “se moriría”. También le dijo que él podría saber si lo contaba aunque no estuviera presente. Las autoridades mexicanas reportan al menos un segundo episodio similar.

El 30 de octubre de 2025, el apoderado legal de los Legionarios de Cristo –orden a la que pertenecía el cura– acudió a presentar una denuncia escrita ante la Unidad de Investigación Especializada en Delitos cometidos en Agravio de Niñas, Niños y Adolescentes de la Fiscalía de Jalisco. Este responsable de la Legión puso los hechos en su conocimiento tras el relato de la madre del menor comunicado internamente.