La pasada noche de las fiestas de Bilbao se ha saldado con 14 detenidos por desórdenes públicos, entre ellos cinco menores de edad, en dos altercados distintos que dejaron a varios agentes heridos. El incidente más grave se produjo cuando un grupo de unas doscientas personas atacó con botellas y objetos a las patrullas de la Ertzaintza, lo que obligó a los efectivos a reagruparse y emplear material antidisturbios para repeler la agresión.
Los primeros disturbios estallaron sobre las 5:20 de la madrugada en el céntrico barrio de Abando. Los agentes acudieron tras recibir un aviso por una pelea, momento en el que fueron emboscados por el lanzamiento masivo de botellas. Este enfrentamiento culminó con doce hombres arrestados, de los cuales cinco son menores de entre 15 y 17 años. Entre ellos destaca un menor de 17 años que ya acumulaba tres investigaciones policiales previas. En cuanto a los siete adultos, con edades comprendidas entre los 18 y los 34 años, el mayor cuenta con un amplio historial de tres detenciones y doce investigaciones anteriores, mientras que otro joven de 22 años también tenía antecedentes. Varios ertzainas requirieron atención médica por contusiones y cortes, y un vehículo policial resultó dañado por los impactos.
Apenas 40 minutos después, en torno a las 6:00 de la mañana y en el mismo barrio, se produjo el segundo altercado. La Policía Municipal de Bilbao solicitó apoyo a la Policía Autónoma Vasca, cuyos efectivos se desplazaron al lugar y tuvieron que emplear la "fuerza proporcional" para controlar la situación. Esta segunda intervención se cerró con el arresto de dos jóvenes de 19 años y la apertura de un expediente a otro joven de 17 años en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana.
Tras la escalada de tensión, el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha emitido un comunicado para condenar rotundamente las agresiones y mostrar su solidaridad con los agentes de la Ertzaintza y de la policía local. La institución ha advertido que la mezcla de fiesta, alcohol y sustancias "nunca debe utilizarse como justificación de conductas violentas" y ha lanzado un llamamiento directo tanto a la sociedad vasca como a las familias de los detenidos para que rechacen de plano estos comportamientos y eviten normalizar la falta de respeto contra quienes trabajan por garantizar la convivencia.