La ministra de Defensa, Margarita Robles, no se ha mostrado tan entusiasmada como el resto de los ministros del PSOE con la intervención de Pedro Sánchez de este jueves. En varias ocasiones, ha evitado aplaudir al presidente del Gobierno. Tampoco se ha puesto de pie al finalizar el presidente su primer discurso, aunque sí se ha levantado del asiento para aplaudir cuando Sánchez ha finalizado la sesión.

Mientras el presidente del Gobierno ha defendido en su intervención la gestión de la crisis desde que el pasado 30 y 31 de julio llegaran a Ceuta 80.000 personas, han llamado la atención las imágenes de la ministra, sentada en el banco azul, sin mostrar gestos de aprobación ni aplaudir cuando Sánchez ha repetido en varias ocasiones que el Ejecutivo no tuvo información por parte de los servicios de inteligencia sobre la llegada masiva de migrantes.

Desde que se produjo la crisis, Robles ha mantenido un choque de versiones contradictorias con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), integrado en el Ministerio de Defensa. El titular de Interior, en concordancia con las versiones de La Moncloa, ha reiterado en numerosas comparecencias que los servicios de inteligencia no informaron de forma previa sobre la magnitud de la entrada. "No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció", aseguró Grande-Marlaska el pasado 26 de agosto en una comparecencia en el Congreso.

Robles ha defendido la profesionalidad del CNI y se ha mostrado más dura con el papel de Marruecos en la crisis, a diferencia de la versión oficial del Gobierno, y tras el choque con Marlaska, Moncloa ha respaldado la versión del ministro de Interior.