El consumo de marcas blancas cada vez toma más protagonismo en España. Según se desprende del Estudio sobre la Marca Propia de Aldi 2026, esta categoría representa ya el 53,8% del volumen total de compra en los hogares (sin contar productos frescos), con una media de 104 compras al año y un gasto semanal cercano a los 25 euros. Este comportamiento sitúa a España como el país de Europa donde más crece esta tendencia (+1,1 puntos porcentuales), alcanzando una cuota de mercado en valor del 52%.

Los datos del informe reflejan que casi 7 de cada 10 consumidores (69,2%) afirman que llenan la mitad o más de su cesta con marcas propias, lo que supone un incremento de 9 puntos porcentuales desde 2022. La tendencia es transversal, pero destaca entre los jóvenes de 18 a 24 años, que lideran el porcentaje de presupuesto dedicado a estas firmas. Además, un 50,7% de los compradores ha empezado a sustituir marcas de fabricante por las del propio supermercado, con la categoría de lácteos como principal vía de entrada.

En un entorno de presión sobre los precios alimentarios, el comportamiento del sector varía según el modelo de negocio. Mientras el precio medio de la marca de distribución en el mercado general ha aumentado un 1,9%, Aldi ha reducido un 2% el precio de las suyas propias. Esta dinámica supone un ahorro anual estimado, según la compañía, superior a los 2.400 euros por familia, canalizado a través de bajadas permanentes de precio (439 euros) y promociones semanales (1.977 euros).

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En el conjunto del sector, el ahorro que ofrece la marca propia se hace especialmente evidente en categorías como la limpieza del hogar y el cuidado personal. En la primera, optar por la marca propia supone pagar hasta un 46% menos en lavavajillas, un 25% en limpiadores y un 16% en útiles de limpieza respecto a las opciones de fabricante. En higiéne y cosmética, por su parte, las diferencias alcanzan el 43% en artículos de aseo personal y el 42% en cuidado de la piel. Este margen de precio se ha convertido en un factor decisivo de compra. Según el estudio, un 31,3% de los consumidores reconoce hacer cambiado de supermercado habitual o haber sumado uno nuevo a su lista.

Origen local y percepción de calidad

Más allá del factor económico, la calidad y el origen de los productos se han convertido en elementos clave para consolidar la confianza del consumidor. De hecho, el 79,7% de los españoles percibe que la calidad de las marcas de distribuidor ha mejorado de forma notable en los últimos años, y un 72,6% sostiene que un precio ajustado no compromete este estándar. Esta valoración se traduce en un elevado nivel de fidelidad: el 92,4% de los compradores afirma que, tras probar un producto, lo incorpora de forma habitual a su cesta.

En Aldi, esta búsqueda de calidad se apoya en la producción local: el 80% de sus productos de marca propia procede de proveedores nacionales. Para surtir enseñas como Milsani, Esselt, Tandil, Lacura o La Cocina, la cadena trabaja junto a más de 400 productores de todo el país. De acuerdo con las conclusiones del informe, este modelo le ha permitido ganar 965.000 nuevos compradores de marca propia desde 2023 (+15,1%), rozando los 7,4 millones de clientes y aportando un 12% al crecimiento total en valor de esta categoría en España.