¿Ha llegado a sentir ira al escuchar cómo respira la persona sentada a su lado? ¿Ha discutido con su pareja debido a la irritación que le provoca escucharla masticar? ¿Se siente tenso por el sonido de los pasos de su vecino, un golpe repetido o un ruido constante que nadie más que usted parece percibir?
Quien ha experimentado este tipo de situaciones, o en algún momento ha sentido la urgencia de escapar ante el intenso malestar o la parálisis que le provoca un sonido concreto que a los demás les resulta inofensivo, es probable que sufra misofonía, según explica Celia Incio, psicóloga especializada en el tratamiento de esta afección.