Los más de 20 millones de habitantes del Valle de México enfrentan cada temporada de lluvias una paradoja: mientras las precipitaciones torrenciales inundan calles y paralizan la urbe, miles de hogares padecen escasez de agua, un contraste que expertos atribuyen a un modelo que desecha la lluvia en lugar de aprovecharla.

La región ha construido un sistema que gira “en torno a la escasez en un lugar de completa abundancia”, advirtió en entrevista con Efe Delfín Montañana, director de Educación Socioambiental de Isla Urbana, organización dedicada a instalar sistemas de captación de agua de lluvia.