El mundo adquiere una creciente consciencia de los peligros del desarrollo de la inteligencia artificial (IA), desde el aterrador riesgo de extinción de la humanidad hasta la perspectiva de estragos en los mercados laborales, el impacto cognitivo y de salud mental, las amenazas para las democracias y la privacidad, los problemas de seguridad militar y civil, la inmensa concentración de poder y riqueza en pocas manos, entre muchos otros problemas. Abundan desde hace años las voces que alertan sobre estas amenazas, y en las últimas semanas el coro se ha intensificado sobre la base de nuevas inquietantes evidencias. De la mano de la concienciación, avanza a escala global una multiforme resistencia cívica contra una carrera tecnológica sin garantías.

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