En la Plaza de África hay una madre que habla con sus niños con un walkie-talkie infantil. Los hijos dan vueltas en bicicleta al monumento que conmemora a los caídos de la guerra africana. Allí, a los pies del memorial, proliferan los mensajes que recuerdan cómo cambió la vida de Ceuta el pasado 30 de julio.
“Toda Ceuta cuenta”. “Esto no va de partidos, va de Ceuta”. “Sin rumbo, no se gestiona una crisis”. Las velas, blancas y rojas, están consumidas y la cera se precipita sobre la piedra. Frente a la plaza, en la parte más noble del Palacio de la Asamblea, varios operarios limpian las ventanas. En un rato empiezan a entregar banderas de España para la visita de los Reyes, la primera de unos monarcas desde 2007.
Preparativos en el balcón de la Alsamblea para la visita de los Reyes. (T. G.)Felipe VI y la reina Letizia se van a alojar en el Parador de Ceuta. Equipos de seguridad vigilan las instalaciones con la discreción que pueden. No se ve mucho trasiego de clientes. Sí hay varios grupos de amigos que se reúnen, en la hora tranquila de la sobremesa, para comentar cómo transcurrirá hoy el día.
Las barriadas de Ceuta acusan el desalojo de las playas: "Esto está abarrotado"
Alejandro Requeijo"Habíamos recuperado cierta tranquilidad que ahora hemos perdido otra vez", dice un vecino de Los Rosales. Explica que los inmigrantes encuentran otra vez refugio entre las calles de su barrioEn la frontera de El Tarajal varios menores piden ser fotografiados. Uno dice que tiene 23 años. Posan sin problemas y, unos minutos después, esos mismos quieren comprobar en el visor de la cámara que las imágenes ya no existen. “No, fotos no”. Vienen dos mujeres con maletas enormes de la frontera. Esperan en la parada de taxis y otra llama a Radio Taxi Ceuta para que vengan más vehículos. El sol aprieta a las dos de la tarde. La temperatura alcanza los 26 grados.
Frontera de El Tarajal. (T. G.)Coches volcados
En lo alto de una roca de El Tarajal hay una pancarta que dice: “Venimos de la zona dana. Ceuta y Melilla, nuestras hermanas. Sabemos lo que es el abandono y la falta de seguridad”. Aquí se respira tensión. Hay menores que mendigan algún euro, venden pañuelos de papel o piden un poco de pan.
Arriba de la colina, cerca de la frontera y frente al hospital universitario, los militares vigilan las carpas blancas donde están los migrantes en el embolsamiento de Loma Colmenar. No pierden de vista las carpas. Solo se dan la vuelta cuando pasa un vehículo. Hay un coche volcado, en vertical, sobre la acera. La noche ha tenido que ser más que difícil.
Parada de autobús en El Tarajal. (T. G.)Ya sin nadie en Playa Benítez y El Trampolín, el mando único va repartiendo a los migrantes según los huecos. Ceuta tiene capacidad para 7.000 adultos y, ahora mismo, no se sabe cuántos menores migrantes puede haber en la ciudad. En el centro, la vida gira en gerundio: siguen pintando bancos, estrenando flores y colocando los estandartes en los balcones institucionales. Por un momento parece como un tiempo nuevo.