Dos o tres puntos de fuego surgidos casi a la vez junto a una misma carretera. Ninguna duda sobre lo que había detrás. "Seguro que fue un tío prendiendo y encima al menos dos incendios simultáneos", relata un agente de una de las brigadas forestales desplegadas en el incendio de Calvos de Randín. En el operativo han trabajado, entre otros medios, la BRIF de Tabuyo del Monte y la BRIF de Laza, en una zona de "orografía muy abrupta, muy deformada", donde "había que salvar muchos accidentes del terreno para llegar a la línea de fuego" y donde los bulldozers no podían entrar: la única opción era recurrir a los contrafuegos.

El incendio, que la Xunta cifraba inicialmente en un centenar de hectáreas, ha crecido hasta las 460 según los últimos datos facilitados este viernes por la Administración autonómica. Al tratarse de un fuego fronterizo con Portugal, su gestión se ha coordinado también a nivel internacional. Para el agente no hay sorpresa en el momento elegido. "Es el incendio típico de estas fechas", explica, porque los incendiarios "se aprovechan de que se les acaba el tiempo antes de que lleguen las lluvias" y buscan "las últimas gotas de calor" del año. Suele repetirse el mismo patrón. El fuego "se lía jueves, viernes o sábado", cuando las previsiones meteorológicas ya anuncian que "el domingo va a llover".

Ese cálculo de calendario que describe sobre el terreno un agente forestal es, salvando las distancias, el mismo que maneja ahora la Xunta desde sus despachos. Lo que este año la Consellería de Medio Rural ha resuelto como una excepción motivada por el tiempo, el próximo planea ser directamente el calendario oficial: la Administración prepara una nueva ley de incendios que fijará de forma permanente hasta el 15 de octubre el periodo de peligro alto, la misma fecha hasta la que ya ha ampliado este año la alerta, inicialmente prevista hasta el 30 de septiembre.

España apaga incendios como nadie, pero se quema más que nunca

E. TorricoEspaña apaga siete de cada diez fuegos antes de una hectárea y aún así vive sus peores incendios. La explicación está en un paisaje abandonado y en el desequilibrio entre lo que se gasta en extinción y no en prevenir

La consejería publicó este jueves en el Diario Oficial de Galicia (DOG) la resolución por la que se amplía hasta el 15 de octubre la época de peligro alto de incendios forestales de 2026. La orden que regula este año el periodo, publicada el 11 de junio, fijaba las fechas entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, pero dejaba abierta la puerta a modificarlas "cuando las condiciones meteorológicas u otras circunstancias agraven el riesgo de incendios". Ese mecanismo, pensado como una válvula de escape para años excepcionales, se ha activado de forma recurrente. La Dirección General de Defensa do Monte, que firmó la resolución el pasado 22 de septiembre, ha justificado la decisión en las "actuales condiciones meteorológicas".

Brigadas forestales en Calvos de Randín, ayer jueves. (EFE/Brais Lorenzo)

El borrador del anteproyecto de la futura ley de lucha contra los incendios forestales de Galicia, según informa EP, plantea dar un paso más: en lugar de prorrogar cada septiembre un plazo que se agota, el periodo de alto riesgo pasaría a fijarse de forma permanente entre el 16 de junio y el 15 de octubre de cada año, un mes más que el marco actual. La norma respalda el cambio apelando a los "antecedentes y datos históricos" sobre el riesgo de incendios en la comunidad, reconociendo así que la excepción de este año, y de los anteriores, es en realidad la regla.

El anteproyecto incorpora además una mejora del índice de riesgo diario de incendio forestal (IRDI), que pasará a calcularse a nivel municipal, incorporando información meteorológica, el estado hídrico de la vegetación y el suelo, la vulnerabilidad territorial y el comportamiento esperado del fuego, con hasta tres días de antelación. El texto, según ha trasladado la conselleira do Medio Rural, María José Gómez, se llevará al Parlamento gallego en octubre.

Seguimos apostándolo todo a la extinción de fuegos inextinguibles

Jose Luis GallegoEl calor extremo y la acumulación de combustible vegetal han convertido el monte en una gigantesca gasolinera. Los expertos insisten en reclamar una prevención continua basada en la gestión forestal

La decisión de estirar el calendario coincide en el tiempo con otro movimiento en sentido inverso: este jueves ha finalizado la vigésima edición de la operación "Centinela Gallego", con la que el Ejército de Tierra y la Infantería de Marina han vigilado los montes gallegos durante las últimas seis semanas. Las 35 patrullas desplegadas, 30 de la Brigada "Galicia VII" (BRILAT) y cinco del Tercio Norte (TERNOR), han operado en ocho distritos forestales y 39 municipios desde el 10 de agosto, completando cerca de 2.200 patrullas terrestres y más de 200.000 kilómetros recorridos, además de unos 30 avistamientos de incidentes relacionados con el fuego. Como novedad de este año, el dispositivo ha incorporado drones del Ejército, con más de 250 vuelos y cerca de 7.000 minutos de vigilancia aérea para el mapeo térmico de la zona.

Las unidades regresan ahora a sus bases de origen justo cuando la ventana de riesgo se alarga dos semanas más y con incendios aún activos en varios puntos de Galicia, entre ellos el de Manzaneda, en la parroquia de Reigada, con 20 hectáreas afectadas por el momento, y el propio de Calvos de Randín, que ya ha descendido del nivel 2 de riesgo.

Mientras se resuelve el trámite parlamentario de la nueva ley, la Xunta recuerda que sigue disponible el teléfono gratuito 085 para avisar de incendios forestales, la aplicación móvil ALume, y la línea 900 815 085 para denunciar de forma anónima posibles incendios provocados.