Este sábado Ceuta amaneció a medio gas, con menos tráfico de lo normal y con algunas zonas recuperando, poco a poco, una aparente normalidad. En la playa de El Trampolín, epicentro del principal campamento migrante, los servicios de limpieza hicieron un nuevo intento y trabajaron durante toda la mañana después de que el día anterior se vieran obligados a parar por razones de seguridad, explicaron. Todavía sobre la arena hay una docena de tiendas de campaña y, en las duchas provisionales, un centenar de jóvenes se asean de forma simultánea. Al mismo tiempo, bajo cualquier sombra en 500 metros alrededor de la playa, hay alguien haciendo vida.

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