Horas después de que el Gobierno tomara el control del puerto de Ceuta, la inmensa explanada donde se ubicará la nueva instalación para migrantes es la estampa de la urgencia: excavadoras, camiones, palas de obra y grúas. Tres decenas de operarios trabajan en las dos nuevas ubicaciones sitas en dos enormes explanadas de titularidad pública, y se confiesan ajenos al choque institucional: “A este ritmo, el lunes ya está lista”, dice Yasser, un obrero que coloca las varillas que sostendrán las carpas blancas que realojarán a 1.000 personas. Él trabaja en la explanada de menor tamaño, la que linda con el banco de alimentos. En la otra, la cosa va más lenta y no ha empezado a desplegarse la infraestructura. Ambas se emplazan en el polígono del puerto y alrededor no hay más que concesionarios, almacenes logísticos o edificaciones de avituallamiento portuario. Los últimos comercios y supermercados están frente al ferry que conecta la ciudad con Algeciras, a más de un kilómetro de distancia. Junto a las carpas, dos gigantes tanques de combustible para buques.
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