El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso ha reducido el último escándalo en su sanidad a disputas entre médicos. Su consejera de Sanidad, Fátima Matute, fue la encargada de anunciar al término de la jornada del martes que están investigando si dos responsables en el Hospital Ramón y Cajal rebajaron la prioridad de las cirugías a pacientes en lista de espera a espaldas de los médicos que habían valorado a esos enfermos, como había revelado EL PAÍS. Pero la propia Matute cuestionó la credibilidad del denunciante, el cirujano Luis Alberto Martos, y adelantó el desenlace: todo es correcto, según dijo. La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, no se pronunció, pero una fuente de su entorno atribuyó lo sucedido a un choque entre facultativos: “Cosas entre ellos”, respondió por mensaje.

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