Marruecos ha parecido ignorar este martes la visita de Felipe VI a Ceuta, que el miércoles se prolonga a Melilla. El Gobierno de Rabat no ha adoptado hasta ahora represalias como las aplicadas en 2007 ante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas: la retirada del embajador en Madrid y un comunicado de condena del Palacio Real. Por el momento, tampoco ha tolerado aparentemente acciones populares de protesta. La presencia del monarca español en Ceuta, donde pernoctó antes de seguir viaje hacia Melilla, no ha desatado una respuesta oficial en el país magrebí, mientras en la sociedad civil se observa la visita real como un gesto diplomáticamente sensible.

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