El fervor nacionalista enarbolado por la cuestión de Ceuta y Melilla en plena campaña electoral se entremezcla en Marruecos con la preocupación de la sociedad civil por el trato dado a los miles de migrantes irregulares que permanecen en Ceuta sin salida desde hace más de un mes. Mientras la reivindicación de soberanía sobre las ciudades autónomas se ha ido diluyendo conforme se acercan las legislativas del día 23, las consecuencias humanitarias del conflicto migratorio han quedado silenciadas en el debate político.

Seguir leyendo