Debido a las presas construidas aguas arriba del río Aguanaval, en los estados de Zacatecas y Durango, y a la disminución de la lluvia en el área donde nace el afluente (norte de Zacatecas), el agua ya no llega a la Laguna de Viesca, por lo que esta región dejó de ser un oasis. Este fenómeno empezó a manifestarse desde finales de la década de los cincuenta del siglo pasado. La última vez que recibió líquido fue en 1973, año en que un ciclón en el Pacífico provocó lluvias extraordinarias que llenaron y desbordaron las presas, permitiendo que el río alcanzara su destino final. De esto, hace ya más de cincuenta años.
En otras ocasiones en que se han desbordado las presas, el caudal del Aguanaval apenas alcanza el área conocida como el Cuadro Bajo de Matamoros-Viesca, entre Congregación Hidalgo, en Matamoros, y la ex Hacienda de Hornos (hoy ejido Venustiano Carranza), en Viesca. El agua se infiltra en estos arenales que están muy secos y, como no es abundante (como en los viejos tiempos en que llovía más), no alcanza a llegar a la Laguna (seca).