PP y Vox se miran con distancia en el Ayuntamiento de Sevilla desde hace un par de meses, pero hay resquicios para el entendimiento. O, al menos, para explorarlo. El proyecto para instalar una gran mezquita en la capital andaluza provocó una quiebra de la confianza que hacía difícil cualquier posibilidad de reconciliación entre el equipo del alcalde José Luis Sanz y la formación de Santiago Abascal, pero la vuelta del verano ha abierto una rendija. La negociación de las ordenanzas fiscales, paso previo al diseño del presupuesto municipal para 2027, ha abierto un resquicio a pesar de la cercanía de las elecciones locales que se celebrarán el 23 de mayo.
Juan Bueno, edil responsable de hacienda, presentó el martes las principales medidas en materia impositiva, con una rebaja general del IBI del 1%, bonificaciones en la plusvalía y otras rebajas asociadas a la creación de empleo. De aprobarse, se trataría la tercera reducción fiscal aprobada por el equipo de Sanz con un valor total de 12 millones de euros. Pero para lograrlo necesita el apoyo de Vox, descartando cualquier posibilidad de que la izquierda vaya a dar aire al PP cuando faltan apenas nueve meses para los comicios.
El problema es la crisis de la mezquita, que estalló en julio cuando ABC de Sevilla desveló que el proyecto de la comunidad musulmana de la ciudad estaba a punto de conseguir la licencia de obras. Vox se había convertido en el socio estable del PP en el ayuntamiento hispalense, con dos proyectos de presupuestos aprobados y una convivencia muy positiva. Había quien utilizaba el modelo sevillano como el óptimo, con la formación de Abascal apoyando a los populares desde fuera a cambio de pactos trufados con sus prioridades politicas.
Con la mezquita Vox puso pie en pared. "No a la islamización de nuestros barrios" fue la consigna que abanderó la formación ultraconservadora, que lanzó al ahora vicepresidente segundo de la Junta, Manuel Gavira, y a Javier Cortés, nuevo portavoz parlamentario del partido y hombre de confianza de Abascal. Su objetivo sigue siendo paralizar el proyecto, que recibió el aval de la gerencia de urbanismo en julio tras considerar el Ayuntamiento que cumple con todos los requisitos legales. "Vamos a hacer todo lo posible por pararla", expresan fuentes de Vox, que ha puesto en marcha un recurso por la vía administrativa e irá a los tribunales si es necesario.
La doble ofensiva de Vox con la mezquita: un envite judicial y otro político contra un "Molenbeek" en Sevilla
Carlos Rocha. SevillaLa formación de Santiago Abascal intenta 'desenmascarar' lo que considera una triquiñuela urbanística para ubicar el centro islámico en una zona deprimida y así atraer población musulmana aprovechando el "miedo" de los vecinosEse empeño no es incompatible con la negociación de las ordenanzas fiscales. "La relación no es la de hace cuatro meses, se ha enfriado", apuntan estas fuentes, que al mismo tiempo defienden que pueden sentarse con el PP, como efectivamente hicieron este martes. El proyecto presentado por Bueno a Vox le parece "poco ambicioso", sobre todo porque considera insuficiente la bajada del IBI y su aspiración es que la plusvalía sea mucho menos costosa para los sevillanos. Por ese motivo se van a poner manos a la obra para elaborar una serie de enmiendas encaminadas a buscar un acuerdo.
"Si son buenas, estamos dispustos a apoyarlas", aseguran desde Vox, donde marcan una clara diferencia entre la oposición al proyecto de la mezquita en el Polígono Sur y la posibilidad de negociar las ordenanzas fiscales a pesar de la cercanía de las urnas. El grupo que dirige Gonzalo García de Polavieja en el consistorio hispalense cree que hay "margen de maniobra" para profundizar en la rebaja de impuestos municipales y superar un proyecto que, consideran, busca "un buen titular" en un momento prelectoral.
El objetivo es "que el sevillano lo note en el bolsillo", un beneficio en el que Vox enmarca otras medidas como el límite a las multas en la zona de bajas emisiones de la isla de la Cartuja del último pacto presupuestario. Esa sería también la carta de presentación del partido de Santiago Abascal cuando llegue el momento de hacer campaña, presentarse como una oposición útil. La negociación seguirá adelante en las próximas semanas, aunque en Vox admiten que no atisban un acuerdo "a corto plazo".
Tampoco se espera a corto plazo el proceso para designar al candidato, un puesto en el que habrá renovación después de tres elecciones con Cristina Peláez como candidata. La exlíder local de Vox dejó el Ayuntamiento después de ocho años como concejal tras entrar en el Parlamento andaluz, donde ahora es vicepresidenta. En los anteriores comicios la elección de los candidatos se produjo a finales de 2022, por lo que todavía faltan varios meses para que la cúpula de Abascal haga lo propio. Ahora mismo sólo PP y PSOE han confirmado a sus aspirantes en la capital andaluza, ya que ambos repiten respecto a 2023: el propio José Luis Sanz y el exalcalde Antonio Muñoz.
La doble estrategia de Vox en el ayuntamiento de Sevilla encaja también con la situación que viven los populares y sus socios a nivel andaluz, donde comparten Gobierno de coalición desde julio. Ni siquiera la crisis de Ceuta ha dejado ver grandes tiranteces entre Juanma Moreno y sus socios, a pesar de la disparidad inicial en lo que respecta a la acogida de menores extranjeros no acompañados. Y eso también tiene su eco en las relaciones entre los dos aliados en el consistorio hispalense, que se miran de reojo ante lo que viene y la posibilidad de que tengan que seguir entendiéndose después de mayo de 2027.