Recuerdo haber conversado brevemente con dos de los hijos de don Antonio, considerado el último chamán lacandón, mientras nos llevaban por la Laguna de Metzabok al encuentro de este legendario personaje. Yo acompañaba a Jonathan Tourtellot, uno de los editores del National Geographic, como parte del proyecto de creación de la Marca Chiapas, que me tocó liderar en 2009.

Estos jóvenes lacandones vestían un “kut”, la tradicional túnica blanca de algodón que llega hasta los tobillos, y encima de ella llevaban el chaleco color caqui, característico de los fotógrafos, lo cual rompía con la costumbre del uso de la túnica lacandona, que quedaba abajo.