Jóvenes. Muy jóvenes, con menos de 26 años. A esa franja de edad va dirigido un evento como Puwerty. Un proyecto cultural que, además, cede su programación a comisarios de esa misma edad, dando cabida a artistas que empiezan, propuestas con visibilidad, pero que no tocan el mainstream, y disciplinas que difícilmente encontrarían espacio en una programación más al uso. El festival, auspiciado por La Casa Encendida, cumple estos días una década de vida. Desde 2017 han pasado por sus escenarios músicos como Nathy Peluso, Cariño, Luna Ki o Rojuu, a los que debemos sumar una enorme variedad de creadores visuales, cineastas, performers y artistas que trabajan al margen de los circuitos menos manidos.
Este fin de semana, del jueves 15 al sábado 17 de octubre, celebra su décima edición. Una programación que agrupa música urbana, electrónica, cine independiente, coreografías sobre relaciones amorosas, talleres de serigrafía o un espectáculo de lucha libre. Al frente se encuentra Mireya Larriba (Donosti, 2000), artista y gestora cultural, responsable de las dos últimas ediciones. "Me presenté desde mi propio consumo”, relata Larriba sobre los intereses que la llevaron a proponerse como curadora y programadora de Puwerty. “Llevo seis años viviendo en Madrid y moviéndome muchísimo por toda la oferta cultural que tiene. Vas desarrollando un tipo de sensibilidad, una intuición de lo que se va haciendo y lo que no".
Del trap a las aplicaciones de citas¿Y qué es lo que interesa a los jóvenes a nivel artístico? "Lo urbano ahora está siendo como el pop, sobre todo en España", comenta la comisaria, que ha querido incorporar esa corriente musical a una programación donde también hay baile, audiovisual o las preocupaciones sociales de su generación. El viernes 16 actuarán TK MAMI y Superreservao, dos propuestas que se mueven entre el trap melancólico, el pop de internet y la estética cringe.
Lo más top de la música urbana está en Vallecas y los conciertos (solo 200 personas) son un lujo
Abraham RiveraMadrid Urban Fest, promovido por el Área de Cultura de la Comunidad de Madrid, presenta a una selección envidiable de artistas. Antony Z, Erika Dos Santos y Sara Socas actúan este fin de semana en el Centro Pilar MiróAntes habrá otras actividades. To Become a Trickster, de Sergio Pinilla, proyecto ganador de la convocatoria Bandeja de Entrada, aborda las contradicciones del trabajo remoto y las identidades digitales mediante un gameplay comentado. A continuación, Virginia Martín presenta Love Language, una pieza coreográfica alrededor de los códigos corporales de la seducción. "Me interesaba mucho la danza, porque el año pasado no hubo. Y también las relaciones amorosas, cómo se dan hoy en día, las dating apps, las aplicaciones de citas y todo eso. Los problemas y circunstancias que atravesamos los jóvenes", señala.
El cine ocupa igualmente una parte importante del programa. En colaboración con la ECAM, el ciclo LIT ha preparado Confesiones Confusas, una selección de películas independientes y de bajo presupuesto que comenzó este jueves con The Bewilderment of Chile, de la cineasta argentina Lucía Seles, y continúa durante las dos jornadas siguientes.
Serigrafía y lucha libreEl sábado se concentran una buena muestra de las propuestas más estimulantes que ofrecen. Por ejemplo, Alicia Otero impartirá un taller de escritura a partir de la memoria, mientras Teresa Díez Izco enseñará a transformar imágenes digitales en joyas. Habrá también una sesión colectiva de serigrafía con Tomasa Crucero, donde los asistentes podrán fabricar sus propias camisetas y otros objetos con la identidad gráfica del festival como leitmotiv.
"Quería que el público tuviera participación. El merch del festival lo vamos a hacer entre todos. Será gratuito", comenta Larriba, que además de Bellas Artes estudió Gestión Cultural y mantiene su propio proyecto gráfico y un taller de serigrafía en Lavapiés.
Qué hacen estos jóvenes modernos abriendo negocios condenados a la ruina
Guillermo CidQuioscos, tiendas de fotografía, librerías, fruterías en mercados... Estos comercios parecían abocados a la desaparición, pero cada vez atraen más a las nuevas generacionesA las cinco de la tarde llegará La ficción de golpe, un espectáculo de lucha libre que pretende analizar también los mecanismos narrativos de esta disciplina. "Es evidente la tendencia. Ahí tienes La Velada de Ibai y todo lo que está pasando con los streamers, por lo que quería darle cabida en el ámbito cultural", explica la comisaria. "No será solo el espectáculo. Habrá también momentos para que el público pueda participar y reflexionar sobre cómo se hace, y cómo es verdaderamente una performance".
Los conciertos regresarán por la noche. Entre ellos destaca Cristina Len, que recupera el cancionero tradicional de Martiago, un pueblo de Salamanca, y lo reinterpreta a través de la electrónica. "Es una manera de unir la memoria y la historia con una aportación propia y acercarlo a los jóvenes", apunta. Compartirá programación con LeChatelier, entre guitarras distorsionadas y sintetizadores, y Salomelody, que cerrará el festival con un espectáculo entre una sesión de DJ, un concierto y algo más performativo.
Diez años descubriendo artistasPara hablarnos de estos últimos diez años, nadie mejor que Ángel Aranda, que fue uno de sus fundadores junto a María del Río, con quien había participado previamente en Festín, una iniciativa de Matadero Madrid. Ambos colaboraban, en aquel momento, con la radio de La Casa Encendida. "Desde Cultura nos propusieron una reunión para hacer algo con programación", recuerda.
Aprovecharon el encuentro para presentar su propio proyecto. "Nos habíamos dado cuenta de que La Casa Encendida no tenía una oferta para ese segmento postinfantil, adolescente, hasta los 26 años. Pusimos esa edad porque era la época en la que se te acababa el abono transporte joven", explica Aranda, que actualmente trabaja en el departamento de Comunicación del centro.
Elvira_del_Rocio_Puwerty_Conciertos_Lukasz_Michalak_17102025_011La primera edición, en septiembre de 2017, duró una jornada y se organizó entre actividades de tarde y conciertos nocturnos. Nathy Peluso fue una de las participantes. "No era tanto apostar por alguien que luego pudiera triunfar como seguir propuestas que despuntaban o estaban en un nicho de internet, pero que no estaban llegando al espacio físico. Darles la oportunidad de venir aquí, hacer esas canciones que estaban componiendo en su habitación y subiendo a SoundCloud, y ofrecerles incluso su primer concierto", señala.
También recuerda algunas actividades difíciles de encajar en un festival de música al uso. En 2021, la creadora Sara Marhuenda organizó un taller colectivo de ASMR dedicado a cortar jabón. Ese mismo año, Eme de Amores, que había empezado haciendo vídeos de alfombras en TikTok, impartió uno de tufting. A esas propuestas se añadieron posteriormente espectáculos escénicos, instalaciones y proyectos sobre problemas como la precariedad o el acceso a la vivienda.
Aranda y Del Río dejaron el comisariado en 2022, cuando se abrió una convocatoria para renovar el equipo. Desde entonces, la dirección ha seguido pasando a otros creadores jóvenes, incorporando disciplinas y escenas diferentes.
Leche_huevos_pan_Isa_Tofu_Puwerty_Talleres_Lukasz_Michalak_27092024_004"El festival sigue igual de vivo. Hay un montón de propuestas que tienen cabida aquí, pero sí que veo una falta de oportunidades fuera de sitios como este", reconoce Aranda. "Vamos hacia el hit. Las propuestas masivas se amplifican mucho más a través de las redes sociales, por cómo están hechos los propios algoritmos. Para que algo underground triunfe, prácticamente tiene que convertirse en mainstream".
Otros espacios para los creadores jóvenesLarriba comparte parte de ese diagnóstico. "Creo que es esencial que instituciones tan grandes tengan programas establecidos para jóvenes. Acceder a ellas siendo artista es complejo. Que haya renovación en el comisariado y que se escuche a esas voces me parece fundamental", sostiene.
Fuera de La Casa Encendida, señala otras iniciativas. Una de ellas está dentro del Museo Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M), en Móstoles, con programas como Sub21, un grupo de jóvenes que participa en la elaboración de actividades culturales. También le gusta mencionar espacios como el C.S.O. La Rosa, en la calle Bastero, que acoge propuestas autogestionadas, exposiciones y actividades del colectivo Patio.
Y añade Chaíz Estudio, un proyecto abierto en 2024 en Carabanchel que reúne talleres de artistas, exposiciones y jornadas de puertas abiertas. "Tiene un montón de artistas y es estudio y también galería", insiste Larriba. La comisaria termina este año su etapa al frente de Puwerty. El festival volverá a abrir una convocatoria para seleccionar al próximo responsable de su programación. "Falta de propuestas no creo que haya", concluye Aranda.