‘Digger’ es una película tan pesada y torpe que casi logra que sientas pena por todos los involucrados. Hacer películas siempre es difícil, y puede serlo aún más cuando una gran producción de estudio intenta decir algo. Esta tiene un guion original, buenos actores y un gran presupuesto. También tiene suficientes atracciones y distracciones visuales para mantener tus ojos fijos en la pantalla, incluso cuando tu mente divaga hacia imponderables como: ¿Por qué Tom Cruise hizo esto? ¿Por qué se ve así? ¿Alguien de los involucrados tuvo las agallas de decirle que esto era una mala idea? Y, ¿en qué diablos estaba pensando el director, Alejandro González Iñárritu?

Es algo grande y frenético, repleto de caras de gárgola y un montón de carreras. El rostro más grande y amenazante le pertenece a Digger Rockwell, interpretado por Cruise, un magnate petrolero de Texas cuyas empresas provocan una catástrofe climática que ocupa gran parte de la película. Para interpretar el papel, Cruise, como es su costumbre, se ha entregado por completo al personaje y ha transformado drásticamente su apariencia con prótesis faciales, cabello ralo y relleno abdominal. En general, parece que disfruta mirar y fruncir el ceño desde debajo de estos artilugios que lo afean. Se ve —y en ocasiones se mueve— como él mismo, solo que más canoso, con más papada y más pesado.