En sus primeras explicaciones públicas sobre Ceuta desde el 31 de julio, el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dibujado a Marruecos como un socio no solo leal sino necesario para poder resolver la crisis de seguridad que vive la ciudad autónoma, a pesar de que reconoce que todavía no tiene un conocimiento "exacto" y "completo" de lo ocurrido. El líder socialista asume así en primera persona la exculpación y defensa del régimen alauí que han venido haciendo sus ministros durante todo el mes y, especialmente, la semana pasada durante la ronda de comparecencias en el Congreso.

"La experiencia que yo tengo respecto a la crisis previa en Ceuta es la de una coordinación, una cooperación instantánea, inmediata por parte de las autoridades marroquíes. Estuvieron al habla constantemente el 30 y el 31 de julio. Y es cierto que el 31 de julio sí se empezó a ver un despliegue operativo por parte de las autoridades marroquíes".

"La falta de confianza en Marruecos, lo que haría sería agravar aún más una situación compleja que es la que ya tenemos en Ceuta", ha advertido. "Se vierten determinadas acusaciones que me parece que son muy graves, peligrosas y de alguna manera también gratuitas", ha criticado.

El socialista se ha pronunciado así pese a que, tras ser preguntado sobre si tiene un conocimiento completo de lo que sucedió el 30 y el 31 de julio, ha admitido que "desgraciadamente no lo tenemos". "Seguimos investigando en ello, pero lo que sí que es cierto es que el Gobierno tiene que actuar sobre certezas" y "trabajar para minimizar los riesgos presentes y futuros de asaltos como estos".

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Para defender esta posición, el jefe del Gobierno ha sostenido dos cosas. La primera es que no existe "ninguna información por parte ni de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ni tampoco del Centro Nacional de Inteligencia" ni de ningún centro de inteligencia que colabore con España que alumbre "alguna duda sobre la participación de una u otra forma por parte de las autoridades marroquíes" en las entradas masivas.

La segunda ha sido elevar a Marruecos a la categoría de socio imprescindible para poder resolver la crisis: "si no hay cooperación con Marruecos, esta crisis no se soluciona. Al contrario, se agravaría". El conductor del programa, Aimar Bretos, que sustituye a Angels Barceló al frente de 'Hoy por hoy', le ha planteado si "no hay que enfadar a Marruecos". Algo que Sánchez ha eludido contestar defendiendo que su política exterior es "valiente y coherente y consistente con lo que hemos defendido desde el primer minuto".

Sánchez tampoco ha cuestionado ni censurado las declaraciones de ministros marroquíes reivindicando la soberanía de Ceuta y Melilla; la última, el pasado lunes después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, dijera haberse quejado por vía diplomática sobre ellas. El jefe del Gobierno ha sido preguntado específicamente sobre esta cuestión y ha respondido sin referirse a esas reivindicaciones.

"Este Gobierno es el que más ha hecho por Ceuta y por Melilla de la historia de la democracia. Yo he sido el presidente del Gobierno que en ejercicio ha visitado más veces Ceuta. Este es el Gobierno que más recursos económicos ha destinado a Ceuta", ha subrayado.

En el plano nacional interno, el presidente del Gobierno ha advertido de la necesidad de mantener la unidad en torno a la respuesta del mando único a la crisis: "cualquier cosa que salga de la unidad y la lealtad institucional no va a traer buenas cosas para Ceuta", ha advertido, pese a que aún no ha llamado al jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, para hablar sobre la situación de Ceuta.

"El hecho cierto es que todo esto no va a garantizar un 100% de la seguridad"

Los culpables de lo que esta vez no ha querido calificar como ataque o violación de la integridad territorial -como sí hizo el 31 de julio´-, son, para Sánchez, la desigualdad, los bulos, las mafias y las organizaciones criminales, a los que añade la acción de Israel y Rusia como importantes propagadores de la desinformación y de la "internacional ultraderechista" a la que aludió el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el viernes en el Congreso.

Según Sánchez, los hechos sobre los que trabaja el Gobierno son "uno, una desigualdad estructural en la frontera que hace muy compleja la gestión de la misma (...). Dos, un bulo que es propagado por unas redes sociales y por mafias y organizaciones criminales que efectivamente produjeron el 30 y el 31 de julio esa avalancha de personas en la ciudad autónoma".

El jefe del Gobierno añadió que la "expansión" de esa desinformación se produjo "por parte de redes sociales asociadas tanto a Rusia como también a Israel y a una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración, no solamente para atacar a España, sino también a Europa y dividirla".

No hay reproches para Marruecos en el discurso del presidente del Ejecutivo, pero sí los hay para los socios europeos. "Europa debe ser solidaria, nació para ser solidaria y tiene que ser solidaria en Lampedusa, en Groenlandia y en Ceuta", ha reclamado en alusión a las reacciones de Italia y Dinamarca a la crisis de Ceuta. "Los países de primera línea, en primera frontera, que estamos sufriendo la llegada de esa migración irregular (...) necesitamos la solidaridad de los países centroeuropeos, del norte de Europa", ha reclamado. "Esa solidaridad la hemos ejercido los españoles con aquellos países de primera entrada también del Mediterráneo, como es el caso de Italia", ha añadido.

Sin rastro de autocrítica

En cuanto a la gestión del Gobierno, la ha defendido sin asumir ningún error, en la misma línea que sus ministros, ni siquiera en cuanto a la lentitud de la respuesta. "Todos los recursos hoy son insuficientes a ojos de los ceutíes y por tanto también de los grupos parlamentarios hasta que no se resuelva y se recupere la normalidad y la tranquilidad en la Ciudad Autónoma de Ceuta. Pero se va a lograr", respondió cuando fue preguntado específicamente si el Gobierno podía haber tomado otras decisiones o haber actuado más rápido.

En el Congreso todos sus socios coinciden con la oposición en que el Gobierno ha actuado muy tarde. Durante la semana pasada, en la ronda de comparecencias, los socialistas se quedaron totalmente solos defendiendo la actuación del Ejecutivo. Entre los expertos y analistas internacionales también hay consenso en que el Gobierno español no ha gestionado bien, ni en tiempos ni en decisiones, la situación en Ceuta.

Dentro del Gobierno, la única que se ha salido ligeramente de la versión oficial de defensa cerrada de la gestión ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, que pidió perdón a los ciudadanos ceutíes cuando viajó a la ciudad este mes de agosto.

Por no reconocer, Sánchez ni siquiera ha admitido que pudo haber un error de cálculo en considerar al inicio de la crisis que no procedía establecer el mando único ni convocar al Consejo de Seguridad Nacional, para hacerlo semanas después. El jefe del Ejecutivo, de hecho, mantiene que "no necesitamos mando único" pero que lo ha activado porque "Ceuta lo pidió". Y, en segundo lugar, porque "toda crisis evoluciona".

Ni siquiera ha hecho autocrítica porque dos ministros -el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la de Defensa, Margarita Robles- lleven un mes contradiciéndose sobre el papel jugado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) durante los días y horas previas a la crisis. "Da la sensación de que hay contradicciones y no las hay", ha rechazado Sánchez. "Nadie ha negado que haya habido informes de situación por parte del Centro Nacional de Inteligencia" -aunque Grande-Marlaska sí lo hizo- "pero evidentemente, nadie predijo que íbamos a tener una avalancha de esas características", ha añadido.

La labor del Centro Nacional de Inteligencia no es hacer predicciones sin datos ciertos, sino transmitir al Gobierno la información de lo que sucede para que adopte las medidas correspondientes. En el caso de Ceuta, avisar de que se estaba moviendo en redes una llamada a cruzar la frontera entre grupos con más de 180.000 seguidores, como cifró Robles en el Congreso. Sánchez también ha asegurado que el Gobierno adoptó medidas para reforzar la frontera cuando conoció esos informes de situación.

Las vacaciones

Las vacaciones del presidente, muy criticadas tanto por la oposición como por los ceutíes, también han salido a relucir durante la entrevista sin generar autocrítica. Sánchez ha comenzado a contestar victimizándose. "Para una parte importante de la oposición de este país por supuesto que yo no tendría ningún derecho a tener vacaciones", ha dicho para defender después que "he trabajado y he descansado, también ese es mi derecho".

El jefe del Gobierno ha defendido que ha trabajado no solo por la crisis de Ceuta sino "al inicio del verano" por "estos incendios tan terribles que hemos tenido". A partir de aquí, ha vuelto a admitir que "también he descansado y, he estado con mi familia, he podido disfrutar un rato de ellos y un tiempo de ellos", aunque subrayando que un presidente del Gobierno nunca descansa del todo porque está pendiente las 24 horas del día los 7 días a la semana.

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Sánchez ha guardado silencio público durante el último mes, desde que visitó Ceuta el pasado 31 de julio y definió la crisis como un ataque y una violación de la integridad territorial. Desde entonces, y hasta hoy, el jefe del Gobierno no se había sometido a preguntas ni había comparecido públicamente.

El jefe del Gobierno ha elegido así la Cadena Ser, un medio cercano, para dar sus primeras explicaciones públicas sobre Ceuta antes de hacerlo ante el Congreso, donde comparecerá este jueves y previsiblemente se encontrará con las críticas de todos los partidos. Las primeras explicaciones de Sánchez este lunes llegan después de que siete de sus ministros hayan rendido cuentas antes que él ante la Cámara Baja.

Durante este tiempo, su única declaración pública fue la recomendación de una playlist de música para el verano, aunque Moncloa comunicó que presidió varias reuniones de coordinación para la crisis de Ceuta de manera telemática. Este domingo se cumplió un mes de la entrada masiva de inmigrantes irregulares en Ceuta.

El error sobre el Rey

Sánchez también ha sido preguntado por la disposición de viajar a Ceuta que el Rey expresó al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, a primeros de agosto en Marivent. Según el jefe del Gobierno, la Casa Real y el Gobierno no han "tenido nunca ninguna complicación" y "se dan las condiciones, los argumentos y las razones para que el jefe del Estado visite Ceuta y Melilla".

No obstante, no ha puesto fecha alguna, ni siquiera aproximada, bajo el argumento de que es un viaje que deben "coordinar y trabajar" el Gobierno y la Casa del Rey. La falta de una fecha casi un mes después, contrasta con la rapidez con la que se organizó el viaje de los Reyes a Valencia tras la dana, para apoyar a la población afectada.

Además, desde el inicio de la crisis, una gran parte de los ceutíes viene manifestando que se siente abandonada por el Estado y ese sentimiento se ha intensificado después de que, tras asumir el mando único, el Ejecutivo decidiera usar los polideportivos de Ceuta para albergar a los inmigrantes irregulares.

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Por último, Sánchez ha cometido un error reiterado al referirse a Felipe VI al subrayar más de una vez que "lleva reinando más de veinte años". El monarca cumplió el pasado mes de junio 12 años como Rey ya que fue proclamado en junio de 2014. El jefe del Gobierno le ha lanzado, además, un dardo al preguntarse, también más de una vez durante la entrevista, cuántas veces ha viajado Felipe VI a Ceuta. "Yo llevo ocho años y he sido el presidente del Gobierno que más veces ha ido a Ceuta y a Melilla", ha recalcado.

Seguridad y derechos

En cuanto a las medidas para garantizar la seguridad y el ejercicio de los derechos fundamentales de los ceutíes, e impedir que se repita un asalto a la frontera similar, el presidente del Gobierno ha enumerado los refuerzos adoptados para el apoyo social, económico y de la seguridad, pero no solo no ha concretado un plan futuro sino que ha advertido de que no puede garantizarse la seguridad de la frontera de Ceuta al 100%.

"El hecho cierto es que todo esto no va a garantizar un 100% de la seguridad en un lugar de nuestra geografía, que es particularmente complejo", ha advertido. En este sentido, ha admitido que el mando único tiene la tarea de "ver qué más podemos hacer en la frontera para que estos hechos no se puedan volver a producir".

Sánchez ha intentado insuflar ánimo y confianza a los ceutíes asegurando varias veces con la idea de que Ceuta saldrá "reforzada" de esta crisis, y ha criticado la visita del expresidente del Gobierno, José María Aznar. "He ido más que estos que van ahora, que reivindican el Perejil como si eso fuera, en fin, un hito histórico del que tengamos que sentirnos orgullosos", ha cargado Sánchez, que también ha acusado a Aznar de ir a "sembrar cizaña porque no han hecho otra cosa en la vida que sembrar cizaña".

Zapatero y las joyas

La entrevista también ha incluido varias preguntas sobre los problemas judiciales de otro expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que Ceuta opaca la conversación pública, pero el calendario judicial es el siguiente frente que afronta el Ejecutivo, con el caso del expresidente del Gobierno como uno de los políticamente más importantes, junto a la investigación sobre si existió financiación ilegal en el PSOE, el caso de las cloacas y la 'fontanera' Leire Díez, y el juicio a la mujer del presidente del Ejecutivo, Begoña Gómez.

Respecto a Rodríguez Zapatero, y aunque sigue sin poder acreditar el origen de las joyas, Sánchez asegura que mantiene su confianza en él. "Defiendo la presunción de inocencia, apoyo al presidente Zapatero por su trayectoria y por su legado", ha hecho hincapié. Sobre las joyas, el jefe del Gobierno asegura que le preguntó personalmente por su procedencia y que "él me ha garantizado que va a poder demostrar en sede judicial la legalidad de las mismas".

En cuanto a los negocios del expresidente, Sánchez los ha normalizado apuntando también al resto de expresidentes del Gobierno español, pese a que su antecesor inmediato, Mariano Rajoy, recuperó su plaza de registrador tras salir del Gobierno. "Las acciones de mediación, de influencia, del lobby que puedan hacer los expresidentes del Gobierno en una amplísima mayoría se dan en el mundo". Según Sánchez, esto sucede no solo en España "donde lógicamente los expresidentes del Gobierno es a lo que se dedican" sino que "es una tónica general en la amplísima mayoría de democracias".