Triunfo rotundo en La Malagueta: Roca Rey y David de Miranda salieron a hombros en la última de abono tras cortar tres y dos orejas, respectivamente. Morante de la Puebla paseó un trofeo y sufrió una voltereta sin consecuencias en el cuarto. En el ruedo se lidiaron astados de Torrealta, Garcigrande y Núñez del Cuvillo.
David de Miranda confirmó su excelente sintonía con el coso malagueño al desatar un auténtico vendaval en el tercero, un ejemplar de Cuvillo, noble pero justo de raza. Firmó un quite por gaoneras, una larga y, con el capote a una mano, toreó como si fuese muleta. Citó a pies juntos en el centro por el izquierdo y el toro tomó con largura ese pitón. Al cambiar a la diestra, el animal acortó viaje y perdió clase. El onubense sostuvo la faena con firmeza y terminó doblegándolo pese a su bajón final; coronó con ajustadas bernardinas y una estocada efectiva para cortar las dos orejas.
Frente al sexto, de Torrealta, inició por doblones con la rodilla en tierra ante un toro muy parado y protestón, que alzaba la cara en cada muletazo. A zurdas empeoró la respuesta, sin humillar y entrando al paso. Volvió a la derecha, acortó terrenos y se metió entre los pitones. Quiso cerrar por manoletinas y, en un pase de pecho, fue volteado sin daños.
El quinto, de Garcigrande, permitió a Roca Rey sumar dos orejas tras una faena de poderío. Arrancó con ayudados por alto muy ceñidos. El toro medía y sabía lo que dejaba atrás, obligando a taparle la cara y a conducirlo con temple para ligar. Muy reservón, exigió insistencia por ambos pitones; la autoridad y firmeza de Andrés se impusieron hasta llevar al de Garcigrande a mirar tablas. Mató de estocada.
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A. BEl torero ha querido agradecer a todos el cariño de estos días, tras los momentos de preocupación por su estado de saludEn su primero, un Torrealta, Roca Rey se lució con un quite por saltilleras, contestado por De Miranda con tafalleras. El peruano comenzó de rodillas, condujo al toro al tercio y, sobre la diestra, ligó dos tandas bajando la mano y levantando los olés. Por el izquierdo la embestida fue más deslucida, por lo que regresó a la diestra, acortó distancias y se pegó un arrimón que enloqueció a los tendidos.
Morante de la Puebla dejó destellos con un saludo a la verónica, lento y mecido, que prendió al público en las que tuvieron cadencia. Condujo al toro al caballo por chicuelinas al paso, de gran gusto. Inició faena pegado a tablas, tomó la izquierda y, pese a que el toro se lo pensaba, le robó naturales hondos y templados. Por ese pitón le hizo hilo y lo volteó, quedando bajo los pitones unos instantes. Se rehízo y toreó al derecho, de uno en uno, con dos derechazos de exquisito temple.
Morante: anatomía de una temporada prodigiosa
Rubén Amón. MálagaDijo que volvía porque hacía falta y no ha hecho otra cosa que demostrarlo en el transcurso de un verano arrebatador que desemboca el 12 de octubre en Las VentasSu primer toro salió parado, rehuía los capotes y costó llevarlo al caballo; cuando fue, empujó metiendo riñones, pero al segundo encuentro salió rebrincado y huyó. En la muleta resultó incierto: alternaba un buen muletazo con un derrote que cortaba la acción. El izquierdo fue imposible y el derecho, poco agradecido. Morante acortó faena al ver que aquello no tomaba vuelo.