Xóchitl Gálvez, candidata a la presidencia en 2024 por la coalición Fuerza y Corazón por México, vendió gelatinas cuando era niña para ayudar a su madre con los gastos del hogar.
En distintos momentos, principalmente durante la precampaña y el proceso electoral que ganó Claudia Sheinbaum, Gálvez dio algunos detalles de cómo fue esa época, en la que su familia quería que estudiar para profesora normalista o que se casara, pero ella tenía claro que quería irse a la capital para estudiar.
¿Cómo era el negocio de gelatinas de Xóchitl Gálvez?De acuerdo con su podcast Rebelde con Causa, Xóchitl Gálvez contó que, durante su infancia y adolescencia en Tepatepec, Hidalgo, tuvo trabajos como pelar pollos y ayudarle a su madre a hacer gelatinas.
“Teníamos una olla de peltre, le dábamos vuelta con la grenetina. No había estufa de gas, era leña. Estábamos con la olla y mi papá nos decía ‘ya dejen sus chin****s gelatinas’, porque le molestaba el ruido que se hacía”, explicó.
De acuerdo con Gálvez, su padre —en estado etílico— les reprochaba que “ni que se fueran a comprar una casa en las Lomas de Chapultepec” con la venta, como las que veía en las telenovelas; años después, compraría una casa muy cerca de la zona. En ese entonces, vendían apenas unas 30 o 40 gelatinas por día.
En un spot de su precandidatura, apareció afuera del mercado del pueblo y aseguró que, cuando tenía ocho años, “aquí vendí las famosas gelatinas para ayudar a mi familia”.
Este fue el ángulo central del libro Xóchitl. De vender gelatinas a buscar la presidencia de México, de Editorial Planeta, escrito por la periodista Scarlett Lindero.
Según contó la autora a Letras Libres, para escribir el libro visitó a familiares de Gálvez en Hidalgo, quienes le constataron que la ahora empresaria tuvo varios oficios antes de probar suerte en la Ciudad de México.
Un primo le contó que, como no tenían refrigerador, dejaban las gelatinas en un corredor para que, con el sereno, se cuajaran. Gracias a que su tío Beto les permitió empezar a vender en su tienda —una de las pocas que había en la localidad—, la venta supuestamente pasó hasta a 600 gelatinas diarias.
“Efectivamente, de 40 gelatinas que yo vendía, el tío Beto logró vender 400, 600 gelatinas diarias y nos empezó a ir bien, porque empezamos a trabajar duro”, dijo en una entrevista con la periodista Gabriela Warkentin.
De acuerdo con el libro, también confeccionó uniformes para vendérselos a sus compañeros y tener un ingreso extra, además de vender tamales y desempeñar otros oficios.
Sobre los tamales, publicó un tuit cuando buscaba la candidatura: “Lo hice en mi niñez con la tía Manuela y no tendría problema en volver a hacerlo. Es una forma honesta de ganarse la vida”, expresó.
Tras terminar la secundaria, sus familiares le aconsejaron ir a una escuela normalista para convertirse en profesora, pero ella tenía claro que quería irse a la capital.
Fue así como llegó a la Ciudad de México para estudiar Sistemas Computacionales en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Posteriormente, abrió la empresa High Tec Services, dedicada al diseño de edificios inteligentes, antes de iniciar su vida política, en la que ha sido delegada, senadora y candidata presidencial.