No se puede tapar el sol con un dedo, no se pueden poner puertas al campo. No se puede querer acabar con el mensaje. Eso no es posible. Va contra natura.
El presidente de Estados Unidos, Donaldo Trump, busca acabar con la prensa que le molesta, con la que es incómoda, con la prensa que lanza mensajes que, para él, son incorrectos.
Trump le cierra las puertas a todos aquellos que no piensan como él, que no tienen las mismas maneras de pensar. Trump no acepta a aquellos que no son sus correligionarios. Y entonces abre esa boca con sus frases extemporáneas, sin filtro, con una vehemencia directa para golpear a todos aquellos que no están de acuerdo con él. Para acabar con aquellos que no dicen la “verdad”, claro, la de Trump. Porque para él solamente hay una verdad, la suya, y no acepta la de otros.
¿Qué subyace en el fondo? Trump busca algo que es inalcanzable. Quiere perpetuarse en el poder, aunque sabe que eso no es posible. Lo dice la propia Carta Magna de Estados Unidos. Y lo hace porque sabe que puede terminar mal.
Además, está su megalomanía excesiva. Se trata de un factor a tener en cuenta. Lo hemos visto en la Asamblea General de las Naciones Unidas de esta semana cuando habló ante los líderes mundiales de que podría acabar con Irán.
Y lo hizo sin mover un dedo, sin arrugarse. Precisamente por eso, porque Trump cree que no hay nadie más que él. Su megalomanía es superior a su propio ego.
Hay una fecha y no está tan lejana, a principios de noviembre hay elecciones legislativas, las famosas intermedias en Estados Unidos. Trump puede perder el control del Congreso, y si eso pasa el principio de su fin político se empezará a escribir. Por eso Donaldo Trump quiere seguir siendo Dondaldo Trump.
@pelaez_alberto