Un grupo que dice operar desde Argelia difunde una supuesta lista con 70.000 agentes de inteligencia de Rabat y afirma disponer de datos robados al presidente de Gobierno español
Una red ultra de EEUU e Israel utiliza Ceuta para atacar España
La crisis de Ceuta ha dejado de ser solo un foco de tensión diplomática entre España y Marruecos para convertirse en un terreno donde múltiples actores se atacan siguiendo sus propios intereses. El último movimiento en esta escalada se ha producido en el terreno digital a través de un ataque de Jabaroot, un colectivo de hackers que lleva meses hostigando a Marruecos. El grupo publicó este lunes en Telegram una supuesta base de datos de unos 70.000 agentes de la Dirección General de Vigilancia Territorial (DGST), el servicio de inteligencia interior del régimen.
“El gran regalo para Europa, y especialmente para España, de Jabaroot”, afirmaba este actor en un mensaje publicado en árabe: “Aquí tienen los nombres, fechas de nacimiento y números de identificación de 70.000 agentes de los servicios de inteligencia y de seguridad marroquíes, que han operado por toda Europa en las tareas de inteligencia más sucias, como el espionaje, la instalación de dispositivos de escucha y el soborno de políticos y empresarios”.
La base de datos con la supuesta información de los agentes marroquís se colgó primero en un archivo descargable en Telegram y, posteriormente, en un foro alojado en Rusia utilizado habitualmente por los ciberdelincuentes para este tipo de acciones.
Horas después, Jabaroot elevó la apuesta. “¿A quién le interesan los datos originales de Pegasus relacionados con Pedro Sánchez?”, preguntaron, esta vez en un mensaje escrito en castellano. No obstante, el grupo no ha dado ninguna prueba ni de la existencia de tal archivo ni de estar en posesión de él.
Las fuerzas de ciberseguridad denominan a estos actores como hacktivistas (unión de hackers y activistas). Detrás de esta etiqueta conviven desde colectivos espontáneos hasta actores que pueden estar vinculados a intereses estatales. Muchos de ellos se han convertido en la vanguardia de la guerra híbrida: grupos coordinados para llevar a cabo ciberataques, acciones de desestabilización, campañas de desinformación o fabricación de documentación sensible. Crisis como la de Ceuta constituyen su ámbito de actuación ideal.
Los especialistas piden juzgar sus acciones con extrema cautela. “En el archivo que han publicado sobre Marruecos parece que puede haber datos que ya habían hecho públicos las instituciones marroquís y refritos de otras filtraciones antiguas. Pero hay que mirarlo todo muy bien porque hay mucha información”, explica a elDiario.es Rafael López, analista de ciberseguridad que ha entrevistado a miembros de otros grupos hacktivistas en el pasado.
López expresa “aún más dudas” sobre la posibilidad de que Jabaroot cuente con información del presidente de Gobierno español proveniente del software espía Pegasus. “No hay pruebas de que ese espionaje haya sucedido y menos de que hayan podido robarle ese archivo a Marruecos”, expresa. El experto pide máxima prudencia al descargar cualquier archivo subido por este tipo de actores, puesto que puede estar contaminado con todo tipo de software malicioso.
Jabaroot ha estado publicando comentarios sobre la crisis migratoria de Ceuta prácticamente desde su comienzo. El grupo se ha identificado en el pasado como argelino, el gran rival geopolítico de Marruecos, y ha llevado a cabo acciones contra el régimen alahuita en defensa de la causa del Sahara Occidental.
El grupo ha avisado de que podría publicar nueva información en las próximas horas. “Estén atentos a la lista nominal de los agentes de seguridad marroquíes que organizaron y coordinaron el plan relativo a Ceuta. (Jabaroot ha conseguido recuperar copias de órdenes de misión correspondientes a agentes que se desplazaron a Fnideq (Castillejos) antes y durante los acontecimientos)”, ha publicado en Telegram.
“Estamos ante posiblemente dos escenarios”, ha escrito posteriormente López en su perfil de Linkedin: “Una filtración histórica con repercusiones muy grandes a nivel geopolítico o ante un farol enorme que solamente busca desinformar, agitar el avispero y que comiencen a circular todas las teorías de la conspiración posibles”. “El objetivo será sembrar la incertidumbre, el caos”, concluye.