Cada cierto tiempo nos enteramos de cosas como esta. Y qué terrible. Hemos normalizado no la muerte —todavía alcanza a horrorizarnos—, sino su liturgia: la llamada urgente, las patrullas alrededor de una escuela, las ambulancias, los padres buscando a sus hijos, las primeras fotografías, las versiones contradictorias.

Después llegan las cifras, porque incluso el espanto y la crueldad terminan necesitando contabilidad: una persona muerta, varias heridas, dos detenidos. Todas ellas formas burocráticas y mediáticas que le faltan todo el respeto al dolor ajeno.

La mañana de este jueves 1 de octubre de 2026 ocurrió otra vez en Coahuila. Dos hermanos de 18 años, exalumnos de la Secundaria General Número 13 del ejido La Unión, en Torreón, fueron detenidos después de irrumpir en el plantel. Mataron a la subdirectora. Hirieron a tres personas más. Los detalles ya los habrán leído en otra parte y si no, acá pueden hacerlo.