En el corazón del sureste mexicano, la capital chiapaneca enfrenta una realidad que desgarra el tejido social: la creciente vulnerabilidad de sus infancias.
Detrás de la fachada de una ciudad en crecimiento, se esconde un problema latente que las autoridades locales intentan atender con recursos limitados y un sistema que parece estar al borde del colapso.
La situación de la infancia en Tuxtla Gutiérrez mezcla abandono, omisión de cuidados, violencia intrafamiliar y, en los casos más extremos, violencia sexual.
De acuerdo con el Sistema Municipal DIF, la incidencia de menores que sufren agresiones y omisión de cuidados es una constante que mantiene en alerta a las autoridades. “Aquí en Tuxtla Gutiérrez, la incidencia de niños y adolescentes que sufren violencia y omisión de cuidados está latente”, señaló la directora general del DIF Municipal, Estefany Frías Córdoba.
La omisión de cuidados —falta de alimentación, educación, abandono físico y emocional— es el principal motivo de intervenciones de la Procuraduría Municipal de Protección.
“Manejamos un promedio de 20 a 22 denuncias por mes”, detalló la procuradora María Isabel Cruz Cruz, quien añadió que la mayoría son por maltrato o violencia familiar, aunque el abandono es una constante alarmante.
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Crisis a puerta cerrada
No se trata sólo de niños en situación de calle, sino de aquellos que, a puerta cerrada, sufren el descuido de sus propios padres. “A veces los papás están en drogas o alcoholismo, y viene la falta de cuidado o tiempos prolongados que están solitos en casa o hasta en la calle”, explicó la procuradora.
El perfil del agresor suele vincularse a adicciones, pobreza y desintegración familiar, lo qu expone a los menores a accidentes, trata o abuso sexual, flagelo que ha sacudido a la entidad con casos de extrema brutalidad.
El DIF Municipal cuenta con un albergue temporal para niños de 0 a 11 años, con servicios de enfermería, psicología y nutrición. “Cuando son canalizados por Policía municipal, por el 072 o el 911, y vemos que el niño está en riesgo latente, levantamos el debido proceso y lo resguardamos”, explicó Frías Córdoba. Sin embargo, la prioridad es la reintegración familiar. “Buscamos si hay una persona de la familia apta”, enfatizó.
El refugio es temporal: tienen 90 días para determinar su situación jurídica. Más de 26 niños han sido institucionalizados, aunque el objetivo es que su estancia sea breve.
La situación de la infancia en Tuxtla Gutiérrez no es un problema menor. Es la expresión de un malestar social que requiere una respuesta integral que involucre a autoridades y a toda la sociedad.
La creación de albergues y refugios con inversiones superiores a los 7 millones de pesos son pasos importantes, pero la demanda es constante. Se necesita una estrategia a largo plazo.