Este martes llovió con ganas en el noroeste peninsular y fue algo casi excepcional después de un periodo extraordinariamente seco, con 42 jornadas de alerta por altas temperaturas. Y de nuevo, el sol. Un “latigazo hidroclimático”, en palabras de los meteorólogos, cada vez más habitual. Fue el verano “más cálido desde 1961”, según los registros históricos de Meteogalicia, y el calor apretó tanto que, sumado a la presión turística, fue achicando el caudal de ríos —particularmente Lérez (Pontevedra) y Anllóns (A Coruña)—, en niveles críticos de alerta severa y vaciando embalses y pantanos. Y la Xunta de Galicia ya se ha puesto manos a la obra con un plan específico para explorar el subsuelo y aumentar las reservas del territorio.

Galicia, puerta de entrada a todos los frentes atlánticos, es la comunidad con más días de lluvia y mayor volumen de precipitaciones totales acumuladas, según AEMET este 2026. Sin embargo, este verano las reservas han descendido rápidamente y, en líneas generales, están por debajo de 2025 y años anteriores.

La región está al 57,6% de su reserva hídrica en la franja costera y al 63,7% en la cuenca del Miño/Sil, la más caudalosa, de acuerdo con el último boletín hídrico del Ministerio de Transición Ecológica, que sitúa la media estatal en el 62,6%, con 35.073 hectómetros cúbicos almacenados. Paradójicamente, el territorio donde más llueve está por debajo del agua dulce que acumulan otras zonas más secas, como las cuencas del Guadiana (73,2%) y el Guadalquivir (71,1%), prácticamente en el mismo nivel que las dos Castillas, en el curso de los ríos Duero (57,1%) y Tajo (57,6%).

Si atendemos exclusivamente al nivel de los nueve embalses gallegos destinados al abastecimiento (62,5%), son 15,6 puntos por debajo de la media de los últimos cinco años y con una situación desigual entre los distintos sistemas.

La sequía amenaza a Galicia tras el julio más cálido: restricciones en A Coruña, Pontevedra y Ourense

L. BustabadLa región también padece la ausencia de lluvias en ríos y embalses, especialmente en la cuenca del Miño-Sil, en un verano complicado. La Xunta ha decretado la alerta en 32 municipios de estas provincias

¿Qué ocurre cuando la lluvia ya no es suficiente? “El riesgo está ahí, no es nuevo, y llevamos tiempo trabajando para hacer frente a esta situación”, expuso el presidente gallego, Alfonso Rueda, que abre la puerta a estudiar la construcción de nuevos embalses “en caso de ser necesarios” y apeló, con más ahínco, al “sentidiño” para hacer un uso responsable y prudente de un recurso que se presuponía abundante en Galicia.

Con esta premisa arrancó en septiembre el primer Consello de la Xunta, que dio luz verde al primer Plan Estratégico para el Refuerzo de la Eficiencia y la Garantía del Abastecimiento de Galicia (PEREGA). El objetivo, sostuvo Rueda, es tener un diagnóstico conjunto de los principales sistemas hídricos que riegan la comunidad, con una profusa red de pequeños ríos para identificar los fallos y puntos de fuga de las redes de abastecimiento y “priorizar las soluciones más adecuadas para reforzar la garantía del suministro a medio y largo plazo”. Sobre la mesa, 61 millones de euros movilizados por Aguas de Galicia hasta 2029 para “mejorar” las infraestructuras hídricas ya existentes y reforzarlas.

En el horizonte está mejorar la conectividad entre los grandes sistemas supramunicipales de abastecimiento ante “la nueva realidad climática” —señaló Rueda— con “evaporaciones”, temperaturas extremas y mayor irregularidad de las precipitaciones y aportes a ríos y embalses. El plan pasa por localizar los puntos donde sea necesario crear nuevas conexiones, incorporar recursos complementarios y nuevas fuentes de suministro de agua dulce que no se están aprovechando. “Es importantísimo reducir las pérdidas de agua”, subrayó el presidente gallego, dentro de la partida de 7 millones a pequeños municipios para obrar en sus redes.

Buscar agua bajo la tierra

Galicia también buscará agua en el subsuelo, con 19 masas de agua subterránea, de la mano del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), con cartografía de fracturas y ensayos de bombeo, explotando un recurso que la comunidad ya ha explotado históricamente a través de miles de pozos domésticos que todavía nutren viviendas unifamiliares, núcleos y aldeas del rural.

224 de los 313 municipios gallegos ya han realizado auditorías internas de abastecimiento para reducir pérdidas y fugas que son habituales en las redes de abastecimiento y suministro, pero también para mejorar el control de consumos, domésticos e industriales. Un ejemplo es el aviso del Ejecutivo gallego a la empresa que gestiona la represa del río Umia en Cabanelas (Ribadumia) para que arregle las deficiencias y filtraciones detectadas en las obras de reconstrucción.

El 71,5% de los ayuntamientos gallegos han realizado auditorías para reducir las pérdidas de agua

Para este 2026, Aguas de Galicia, —entidad pública empresarial ligada a la Consellería de Medio Ambiente— dispone de 2,5 millones en ayudas a los ayuntamientos para mejorar sus redes, que se suman a los 4,5 distribuidos entre 106 solicitudes. También se ha puesto el foco —y otros 31 millones— en renovar potabilizadores y depósitos en 25 localidades y 19 millones más para actuar sobre conducciones, captaciones y redes.

Otra línea de trabajo, complementaria al PEREGA, pasa por digitalizar las estaciones para monitorear los flujos hídricos. Esto permite, explican desde Aguas, detectar con celeridad tanto las fugas como los consumos anómalos. Para esto, se dispusieron 5 millones de euros dentro del Plan de Digitalización de la Gestión del Agua que 38 pequeños ayuntamientos —menos de 20.000 vecinos— han gastado en contadores digitales para 239 estaciones.

Un 22% de lluvia menos

Y es que la lluvia que regó Galicia esta semana, y con las dos borrascas consecutivas de finales de agosto, aunque "muy bienvenida", no ha sido suficiente, según reconoció este miércoles la consejera de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez. En Galicia, la temperatura ha aumentado en 2,3 grados y las precipitaciones han descendido un 22%. Lo dicen los registros de la serie histórica de Meteogalicia desde 1961.

Ha sido el verano más cálido de los últimos 65 años, en palabras de Juan Taboada, coordinador de la agencia gallega de meteorología. De los 94 días del estío, casi la mitad (42) registraron temperaturas extremas en algún punto de la comunidad y otros 19 con avisos por tormentas. Y todo ello, tras el enero más lluvioso y oscuro en décadas, que dejó los pantanos rebosando.

La Oficina Técnica de la Seca de Galicia acordó el jueves mantener las restricciones al consumo de agua en 32 municipios del entorno del río Lérez (Pontevedra), en Anllóns (Costa da Morte) y Baiona, y amplió la prealerta de 59 a 75 localidades, incluyendo las comarcas de Ferrol y el subsistema de Zamáns, en Pontevedra. En total, casi un tercio de los ayuntamientos están en alerta o prealerta por sequía pese a un invierno bastante lluvioso, particularmente en enero. Las últimas precipitaciones no han supuesto una mejora de los parámetros y los caudales aún son muy bajos. No hay lluvia a la vista en el mapa del tiempo en las próximas dos semanas.