Lo primero que hace Zuleiman cada mañana es llamar a sus padres. Tiene 17 años y, desde hace semanas, duerme en el campamento levantado en la playa del Trampolín de Ceuta, entre chabolas, basura y peleas. Al otro lado del teléfono, desde Marruecos, siempre escucha el mismo consejo: "Mi familia me dice que aguante", relata a Cuatro. Y aguanta. Como él, cientos de migrantes continúan instalados en este pequeño arenal, convertido en uno de los principales focos de una crisis migratoria que mantiene bajo presión a la ciudad.
La imagen del Trampolín, situada al norte de la península de Almina, poco tiene ya que ver con la de una playa. Chabolas de cañas, plásticos y lonas se suceden a lo largo de sus apenas 140 metros de arena, donde cientos de migrantes llevan ya 54 días instalados. La suciedad forma parte del día a día. "Algunos mean en botellas y las tiran aquí", relata Alid a Cuatro. Varios residentes se ofrecen para limpiar la zona, pero, pese a las condiciones en las que viven, descartan regresar a Marruecos porque aseguran que allí no tienen futuro. "Tenemos que ser sinceros, qué vamos a hacer en Marruecos", responde uno de ellos.
El día a día en un campamento bajo vigilanciaEl Trampolín funciona ya como una pequeña ciudad improvisada sobre la arena. En una misma chabola duermen varias personas y entre los refugios se suceden puestos de comida, ropa y otros objetos, barberías y hasta una especie de zoco. Dormir, comer, asearse o conseguir algo de dinero forman parte de una rutina organizada en condiciones muy precarias. La convivencia tampoco resulta sencilla. "A veces se pelean por cualquier cosa", cuenta uno de los jóvenes a Cuatro. Frente al campamento, la presencia policial es constante para vigilar un enclave convertido en uno de los principales "puntos calientes" de Ceuta.
Esa vigilancia ha vuelto a hacerse visible esta semana. La Policía Nacional y la Policía Local dieron este martes una hora a los vendedores para desmontar los puestos ambulantes y retirar la ropa y otros objetos expuestos sobre mantas y carros improvisados. A primera hora del miércoles, algunos trataron de instalar de nuevo el mercadillo, pero los agentes impidieron su reapertura. Los vendedores sostienen que estos puestos son su única forma de "buscarse la vida, ganar un poco de dinero y sobrevivir", según recoge Telecinco.
La Policía empieza a retirar puestos de venta ambulante en la playa del Trampolín de Ceuta
Europa PressLa intervención se ha producido después de que desde varios días los migrantes que entraron a la ciudad autónoma desde Marruecos los días 30 y 31 de julio hayan estado vendiendo productos, sobre todo de alimentación, en esta zona de bañoLas comisarías, otro frente de la crisisLa crisis desborda los límites del Trampolín. Las comisarías siguen recibiendo a menores que buscan ser identificados para acceder a un centro de protección. Hasta ahora, 2.300 han sido filiados, mientras entre 500 y 700 continúan en las calles de Ceuta y 54 han podido reunirse con sus familias desde el 1 de agosto.
En la playa, la rutina continúa entre la limpieza y la asistencia humanitaria. Los equipos retiran los residuos acumulados y una ONG llega a cargar entre 200 y 300 teléfonos móviles cada día. Para muchos, esos dispositivos son el único vínculo cotidiano con quienes dejaron atrás. Zuleiman, con 17 años, llama a sus padres cada mañana. Cuando cuelga, sigue en el mismo lugar: una playa convertida en campamento y sin saber todavía cuándo podrá dejarla atrás.